Centroamérica, una tierra fértil para los proyectos de infraestructura

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Los proyectos de infraestructura de Centroamérica cada vez tienen más fuerza y visibilidad a la hora de competir por las inversiones globales. Así lo demuestra la última versión del “Strategic 100 Latin American Infrastructure Report”, elaborado por la consultora CG/LA Infrastructure, en el que 19 de su centenar de proyectos están basados en los países que integran el Istmo.

Esto se debe a que, con nuevas líneas de metro, aeropuertos, carreteras, trenes, complejos logísticos, proyectos de generación energética, plantas de tratamiento de agua, y otros, las diferentes naciones pretenden elevar la competitividad de la región, que hoy en día experimenta grandes contrastes entre unos y otros territorios.

Entre los proyectos más importantes están la Línea 3 del Metro de Panamá (2,620 millones de dólares, mdd), el Gasoducto México-Guatemala-Honduras (1,600 mdd) y el Sistema de Transporte Rápido de la Gran Área Metropolitana en Costa Rica (1,400 mdd), los cuales van de acuerdo con la tendencia de inversión de la zona.

Por ejemplo, en 2015, la mayoría de los proyectos de Latinoamérica (Latam) estuvieron enfocados en las áreas de transportes (50%) y energía (25%), indica Infralatam, una base de datos auspiciada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF).

Pero, a pesar de los esfuerzos, la mayor parte de los países del Istmo están abajo del 6.2% del Producto Interno Bruto (PIB) de inversión en infraestructura que la Cepal recomienda para Latam, región que, en promedio, únicamente ejerce el 2.3% del PIB en este rubro.

Además, el contraste es grande. Al promediar las cifras de Infralatam, encontramos que, mientras sitios como Nicaragua, Panamá, Honduras y Costa Rica han hecho la tarea de invertir 5.9%, 5.3%, 4.9% y 4.1% de su Producto Interno Bruto (PIB) en infraestructura entre 2008 y 2015, Guatemala y El Salvador sólo alcanzaron el 2.5% y el 2.0%. El promedio regional es de 4.1%.

Pero los datos cambian si nos vamos al año más reciente que reporta la base de datos: En 2015, los seis países del Istmo ejercieron, de manera conjunta 6,762.97 mdd en infraestructura, mientras que el PIB promedio destinado a este rubro fue de solamente 3.4%.

“Si uno compara la Centroamérica de hace 15 años con la Centroamérica de hoy, ha habido un progreso”, opina Lucio Cáceres Behrens, asesor regional de Infraestructura de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS).

Sin embargo, todavía hay un rezago importante al comparar estos resultados frente a los obtenidos por otras regiones. “Por ejemplo, en los 15 o 20 años pasados, el sureste asiático, que pasó de una situación muy inferior en materia de infraestructura, por haber invertido del 3 al 5% del PIB en infraestructura hoy tiene una infraestructura que es superior a la que tiene Centroamérica, que, por haber invertido entre el 1 y el 3% del PIB tiene una infraestructura de menor calidad”, puntualiza el especialista.

Piso disparejo

Son precisamente estas desigualdades las que impiden una competencia equitativa y uno de los sueños más anhelados del Istmo: la integración regional. “Los servicios de infraestructura en Centroamérica tienen grandes diferencias entre subsectores y también entre países”, asegura Lucía Meza, directora de proyectos de CAF para la Región Norte.

Por ejemplo, Panamá posee una infraestructura que “se ha desarrollado mucho” en los últimos tiempos, mientras que la de Costa Rica está “básicamente estancada” y en los demás países tal vez es “demasiado pobre”, ahonda Cáceres Behrens.

“Si hablamos desde el punto de vista de la población, las implicaciones que tiene [esta desigualdad] es que la población está recibiendo servicios de menor calidad o con menor cobertura que lo que sería razonable el día de hoy”, agrega.

Como consecuencia, hay carreteras en malas condiciones y combustibles caros, lo que eleva los costos de logística y resta competitividad a la zona. De acuerdo con Cáceres Behrens, cada país tiene desafíos muy particulares:

El de Costa Rica está en su infraestructura vial; El Salvador debe mejorar su condición de país pequeño y volverse más activo dentro de la región, por lo que tendrá que mejorar las condiciones de sus puertos y aeropuertos; Guatemala ha tenido dificultades para modernizar sus puertos; en Panamá es preciso cumplir el compromiso de dotar de agua potable a todos los habitantes; en Honduras habrá que sacar adelante la carretera Litoral Caribe, la cual ha tenido dificultades, o la carretera a Copán; y Nicaragua requiere elevar la calidad de su infraestructura carretera y energética y de telecomunicaciones para que el turismo pueda crecer.

 

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