Un peligro para la producción de cacao

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En Nicaragua el área sembrada de Cacao asciende a 14.600 hectáreas, lo que representa un incremento del 12 % en la última década. El aumento ha sido sobre todo en zonas de la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS) y el centro norte del país.

Sin embargo, las condiciones previas de uso de suelos hacen que las plantaciones de cacao se vuelvan susceptibles a ser afectadas por poblaciones de plagas de suelo, principalmente Phyllophaga sp., mejor conocida como gallina ciega.

La gallina ciega es la plaga de suelo predominante en diferentes cultivos de Centroamérica que no solo afecta al cacao, sino a una gran cantidad de cultivos de diferentes familias botánicas. Los daños causados varían entre 10 y hasta 100% de las plantaciones y causado al alimentarse activamente de las raíces. Además provoca daños secundarios al alimentarse parcialmente y las heridas provocadas son una vía de introducción a patógenos del suelo como bacterias y hongos.

A la fecha, no existe registro de variedades de cacao tolerante al ataque de la gallina ciega y las alternativas de manejo han sido la aplicación de químicos sintéticos, cuyos efectos residuales en los suelos y cultivos no son compatibles con los requerimientos fitosanitarios establecidos por las agencias certificadoras. Es por ello que existe la necesidad real de promover el conocimiento sobre su dinámica poblacional, diversidad de especies, ciclos de vida, modos de alimentación, niveles de daños y estrategias de manejo.

La gallina ciega es una plaga que tiene hábitos predecibles. En Nicaragua, existen identificadas más de 20 especies de gallina ciega, las cuales presentan dos tipos de ciclos: anual y bianual. Las especies bianuales se caracterizan por provocar daños en las plantaciones en la época de siembra de primera, entre los meses de mayo y agosto. Las especies anuales lo hacen en la época de postrera, entre septiembre y diciembre.

La convergencia poblacional de especies con ambos comportamientos puede generar daños en periodos de tiempo prolongados, es decir tanto en primera como en postrera. El sistema de muestreo en campo para áreas extensivas requiere zonificar las áreas productivas para registrar niveles poblacionales diferenciados y con ello definir estrategias específicas. El muestreo debe iniciar antes del establecimiento de las plantas de cacao.

De cada lote se seleccionan 10 puntos (en posturas de cultivos y en calle) todos escogidos al azar y con distribución representativa. De cada punto de muestreo seleccionado se saca la tierra del hoyo de un pie cuadrado, se toman los gusanos encontrados evitando tomar las larvas directamente con la mano dado que esto las maltrata. Las larvas maltratadas se tornan oscuras en 24 horas y esto dificulta el reconocimiento de las estructuras a verificar.

La estrategia de manejo sostenible sugerida requiere categorización de lotes por niveles poblacionales de larvas presentes en el último muestreo realizado. Esta categorización es a base de colores (semáforo) los cuales indican el nivel severidad del daño presente en cada lote o plantación.

Los colores indicativos son rojo (nivel más alto), amarillo (nivel intermedio) y verde (nivel más bajo). Se valoran cuatro criterios simultáneos (condición de tallo, foliar, radicular y nivel poblacional) en tres categorías diferentes (daño inicial, daño intermedio y daño irreversible).

 

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