¿Cómo serán los empleos del futuro?

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Para la persona el cambio más importante será alrededor del concepto de habilidades. Mientras que hoy se buscan credenciales –conocimientos, títulos oficiales y certificaciones- para realizar un trabajo con cierto título organizacional, en pocos años, tener dichas credenciales no será suficiente para explicar los requerimientos para dicho empleo.

Así, la requisición de características estará dada por una aglomeración de habilidades que requiere conocimientos, particularidades sociales y cualidades de rendimiento difíciles de automatizar.  De acuerdo con el mismo reporte del Foro Económico Mundial, las habilidades más importantes que la fuerza laboral requerirá en 2020 será, en orden: Resolución de problemas complejos, pensamiento crítico, creatividad, gestión de personas, coordinación con otros, inteligencia emocional, toma de decisiones, orientación al servicio, negociación y flexibilidad cognitiva.

Por otro lado, todos los empleos tendrán un componente digital mínimo, que en palabras del CEO de Microsoft “no significa que todo el mundo tiene que ser informático, sino que hasta la población poco calificado tendrá que operar tecnología.  Las organizaciones ganadoras serán las que tengan un modelo de negocio que les permita recorrer todas las opciones y mover continuamente el trabajo según sea necesario.”

Muchos “nuevos empleos”, incluyendo de mercadotecnia, medicina y ejecutivos, serán generados en las plataformas digitales que impulsan la economía “gig” -el mercado laboral donde prevalecen los contratos de corta duración y no los empleos permanentes- y el freelancing -el trabajo para diferentes compañías en diferentes momentos en lugar de ser empleado permanente de una sola compañía-. La mayoría de los empleos derivados de conectar con esta fuerza laboral ni siquiera eran imaginables hace 20 años.

Existen actualmente diferentes controversias, la primera de ellas evitar que se les llame “la nueva economía”, al traer menores beneficios en comparación con los empleos tradicionales.  Más aún, la proliferación de modelos tiene diferentes implicaciones, entre las que hay que destacar las siguientes:

La mayoría de los empleos de la economía “gig” no ofrecen los beneficios ni la seguridad social inherente a los trabajos tradicionales. Esto ha derivado en una serie de esfuerzos en los ministerios de empleo alrededor del mundo para cerrar la brecha de protección según se considere, pero aún se tienen que rediseñar estos beneficios de esta especie de “capitalismo basado en multitudes”. Las posibles políticas gubernamentales incluyen un nuevo código laboral; una red de seguridad social rediseñada; un ingreso básico universal; y leyes para otorgar a estos trabajadores derechos de negociación colectiva.

Las generaciones más nuevas en la fuerza laboral, entre ellas los Millennials y la Generación Z, tomarán el control de las decisiones a partir del 2030, por lo que traerán su mentalidad de que el trabajo no requiere estar sentado en una oficina por 8 horas, y sí requiere libertad y flexibilidad.

Para unos, esto significará que tener un empleo implicará integrar las tareas de otras personas –desplazamientos, compras, reparaciones, consultorías-, cobrando una comisión o cuota en el camino.

Para otros, esto significa que se liberarán de los empleos de tiempo completo con horario de 9 a 5 provistos por empleadores tradicionales, convirtiéndolos en “micro-empresarios o emprendedores” que fijan sus propias horas e ingresos. “Tendrán que tener conocimientos técnicos, construir buena reputación, gestionar expectativas de clientes, negociar acuerdos de trabajo.”