Con biogas Nicaragua anula 4 millones toneladas de dióxido de carbono

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Nicaragua anula unas 4 millones de toneladas de dióxido de carbono cada año gracias al uso de heces de vacas como combustible, informó hoy el Programa de Biogás en Nicaragua (PBN).

Esto se explica porque unas 900 familias rurales de Nicaragua han dejado de utilizar la leña como fuente de energía para cocinar, y el queroseno al iluminar sus viviendas, para utilizar biogás, que se produce a partir de la descomposición de las heces de las vacas, detalló PBN.

“Al cocinar los alimentos con cocinas a biogás se han dejado de consumir un promedio de 3.324 toneladas de leña y reducido las emisiones de CO2 (dióxido de carbono) en el orden de 4.553 toneladas”, dijo el especialista de biogás de PBN, Carlos Bueso, en el comunicado.

La cantidad podría duplicarse en el presente año, ya que unas 1.350 familias campesinas, pequeñas y medianas empresas lácteas y de ganados, tendrán acceso a biogás, según PBN.

Una de las claves del éxito de este programa es que, además de otorgar a las familias un incentivo económico de hasta el 50 % del costo de instalación del sistema de producción de biogás o biodigestores, las entrena para que ellas mismas los administren, y mantiene un control de la calidad.

El dejar de inhalar humo en las cocinas y de acabar con los bosques, ha resultado en una mejoría de la calidad de la vida de los campesinos, quienes demás están mejor preparados para recuperarse ante los efectos del cambio climático, según PBN.

A eso se suma la creatividad local, ya que el biogás también es utilizado en picadoras de pasto, sistemas de ordeños, bombas de agua, entre otros aparatos, resaltó la fuente.

El PBN es un proyecto que desarrolla en Nicaragua el Servicio Holandés de Cooperación al Desarrollo (SNV), con un fondo de 6 millones de dólares aportados por el Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin), del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el apoyo del Fondo Nórdico para el Desarrollo (FND).

El proyecto espera beneficiar a un mínimo de 6.000 familias rurales de Nicaragua.

La estrategia se ejecutó antes de forma exitosa en África y Asia, donde se instalaron más de 55.000 biodigestores y se benefició a 330.000 personas, según el Instituto Humanista para la Cooperación de los Países en Desarrollo.