Creatividad en el mundo del emprendimiento

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Comúnmente la creatividad es un término que se vincula al mundo de los artistas o a la infancia, sin embargo pocas veces aterrizamos en la seria reflexión, de lo mucho que las personas la necesitan en las diferentes etapas de la vida.

La creatividad, no es la excepción para el emprendedor, cuyo primer paso para surgir en el mundo, es crear una nueva idea que lo impulsará a emprender.

Esa idea que puede aparecer como una epifanía, necesitará de toda tu creatividad como emprendedor para poder materializarse, sobre todo, si eres de los que apuestan por innovar en el mercado.

La creatividad es, a la vez, una proyección abstracta de algo que se puede llegar a construir, por lo cual siempre implica un ejercicio de mirar hacia un futuro por medio de ese elemento que se crea.

El objetivo será que la creatividad te lleve en algún momento a la innovación, que es la materialización del proceso anterior.

Para el experto en temas de innovación, Jeff DeGraff, existen cinco tipos de innovación:

Base del proceso. Que es la forma más rudimentaria de la creatividad. Es la base del proceso de aprendizaje.

Bisociativa. Un término acuñado por el novelista Arthur Koestler. Se refiere a cómo nuestra mente racional consciente puede conectar los pensamientos racionales con los intuitivos para producir los llamados momentos Eureka.

La creatividad bisociativa es  cuando una idea familiar se conecta con una idea poco familiar para generar un híbrido innovador.

La analógica. Se trata de  que podemos tomar algo que creemos que conocemos y utilizamos la analogía para hacerlo desconocido. Los artistas lo llaman ‘desfamiliarización’. Por ejemplo, Albert Camus con frecuencia narraba sus historias desde el punto de vista de una mosca. Considera cómo sería tu proceso de elaboración de la estrategia si fuera hecho desde el punto de vista de tus hijos en lugar del de tus accionistas o clientes.

La narrativa. Se trata de cómo es contada la historia. Las historias pueden ser fácilmente deconstruidas y reconstruidas para hacer varias versiones.

La intuitiva. La intuición se trata tanto de recibir ideas como de generarlas y se relaciona más con un nivel de librar la mente. Es un esfuerzo más allá de lo orgánico, que definitivamente requiere cierto entrenamiento. Por ejemplo, en este caso se recomienda la meditación.