Crecimiento urbano debe frenar en la región

0
681

La construcción en altura y el desarrollo de proyectos de uso mixto, figuran como las principales herramientas de solución ante el aumento de la población urbana en Centroamérica.

El acelerado e inadecuado crecimiento urbano que se está viviendo a nivel mundial puede ser un factor que podría afectar la gestión sustentable de las urbes. Actualmente, Centroamérica es la segunda zona con mayor aumento de la población en sus ciudades, solamente superada por África.

De acuerdo con el Estudio de la Urbanización en Centroamérica: Oportunidades de una Centroamérica Urbana, realizado por el Banco Mundial en 2016, un 70% de la próxima generación vivirá en urbes, en comparación con un 59% actualmente.

Esto significa que siete de cada 10 personas vivirán en estas zonas, lo que equivale a sumar 700.000 nuevos residentes a estos sitios. Si siguen los niveles actuales de crecimiento, para el año 2050 el tamaño de la población en las urbes se duplicará en más de 25 millones.

Dicho estudio explica que los niveles de urbanización varían por país. Por ejemplo, Costa Rica posee el 75% de habitantes urbanos siendo la nación con la mayor proporción de población urbana en la región. Le siguen Panamá, El Salvador y Nicaragua con niveles intermedios en torno al 60%.

Algunas de las propuestas que surgen en la región y el mundo son las del desarrollo de ciudades compactas o construcciones de uso mixto. Estas representan un modelo de ciudad eficiente, con una mayor densidad. Es decir, un sistema que, por sus características permite el intercambio de información en el mínimo tiempo.

Esto involucraría disponer de un espacio y explotarlo al máximo para darle una gran diversidad de opciones. Lo que permitiría reducir el tiempo de movilización de un lugar a otro.

De acuerdo con Arq. Victor Montero, experto de Council on Tall Buildings and Urban Habitat (Ctbuh) en Costa Rica,  el gran reto que tiene la Nueva Agenda Urbana es rehabilitar las ciudades existentes, consolidadas, así como los núcleos urbanos tradicionales. Es decir, rehabilitar la ciudad antes de expandirla, hacerlas funcionales y sostenibles.

Por ende es importante comenzar a incorporar medidas que permitan reducir el consumo de agua y energía. Además de impulsar la vivienda en altura, con acceso a espacios comunes de calidad e incorporar criterios de confort y disfrute.