Destinos para los viajeros éticos

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Protección del medio ambiente, bienestar social y promoción de los derechos humanos son los tres componentes clave del turismo ético.

Conocer las ruinas mayas del Petén en Guatemala y de Copán en Honduras, admirar el legado colonial de Nicaragua y El Salvador, visitar las playas más paradisíacas de Costa Rica y adentrarse en lo más profundo de la selva virgen panameña, son algunas de las atracciones que tiene la región para el turista ético.

Este es un recorrido por siete destinos paradisíacos que ofrece la región para seducir al viajero ético:

  • Tortuguero, paraíso de tortugas

Escondido entre el Caribe costarricense se encuentra uno de los pulmones naturales más importantes para el país. Ríos, selva, flora, fauna y humedales constituyen el Parque Nacional Tortuguero, un destino ético por excelencia.

Con una población estimada de 150 000 habitantes y una extensión aproximada de 355 hectáreas, los límites de esta unidad territorial se rozan con dos provincias, una cordillera volcánica, una costa y una frontera marítima con Nicaragua. Por su atractivo ambiental, el desarrollo de la zona ha vinculado al sector público y privado con estrategias de conservación, investigación y desarrollo sostenible de los recursos naturales, como la tortuga verde del Caribe.

  • Cayo Arena, turismo virgen

Más de 50.000 visitantes dominicanos y de otros países acuden a la provincia Puerto Plata, 215 kilómetros al norte de Santo Domingo, para ver las riquezas naturales de Cayo Arena, en la playa de Punta Rusia.

Cayo Arena es un destino virgen en términos naturales y en República Dominicana estos patrimonios ecológicos son protegidos y conservados por los mismos pobladores de la zona que los rodean, junto con la supervisión del Ministerio de Turismo y el de Medio Ambiente.

Por esto, las autoridades emprenden estrategias de capacitación a las comunidades sobre el tema de la sostenibilidad, de manera que la calidad de la oferta turística esté en armonía con el hábitat ecológico.

  • Montecristo, el bosque nebuloso

El Parque Nacional Montecristo, ubicado en una región que El Salvador comparte con Guatemala y Honduras, se ha nombrado como un lugar turístico sostenible, debido a la implementación del Plan Trifinio, cuyo objetivo es la defensa del bosque nebuloso que corona el Montecristo.

El destino turístico se encuentra en la ciudad de Metapán, departamento de Santa Ana; conserva árboles de aproximadamente 700 años de edad y su vegetación secundaria está compuesta por conacastes, copinoles y chapernos, entre otros. En el lugar se encuentra el jardín de los Cien Años, una zona donde el turista puede observar más de 70 diferentes especies de orquídeas, así como agapantos, varsovias, hortensias, y cartuchos.

  • La Tigra, bosque de emblemas

El Parque Nacional La Tigra, ubicado cerca de Tegucigalpa, posee una extensión de 24 040 hectáreas de bosque nublado, donde prevalecen especies de fauna emblemáticas como el venado cola blanca y el quetzal. Al año recibe entre 18 000 y 20 000 visitantes y aproximadamente 2500 turistas pernoctan en el lugar.

Para lograr sostenibilidad existen políticas de conservación amparadas en la nueva Ley Forestal del Estado, Áreas Protegidas y Vida Silvestre: no se permiten nuevos asentamientos humanos, cacería, expansión agrícola, sin embargo, como parque nacional, se permite el ecoturismo como herramienta de sostenibilidad y la educación ambiental, y el uso adecuado del agua.

  • Coiba, patrimonio de las islas

Al sur de la provincia de Veraguas, a unos 25 minutos en avión de Ciudad de Panamá, se ubica el Parque Nacional Coiba, la isla de mayor dimensión del Pacífico centroamericano.

Fue creado en el 2004 con el propósito de conservar y proteger ecosistemas marinos, insulares y costeros que existen en la zona, para mantener su biodiversidad. El parque sirve además como centro de investigación, recreación, ecoturismo y de protección de sitios de interés cultural y arqueológico. Debido a sus características únicas y a su importancia biológica, el parque fue declarado en el 2005 como Sitio de Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco.

  • San Juan La Laguna, la cuna de los Tz’utujiles

San Juan La Laguna es uno de los 12 poblados que rodean el turístico lago Atitlán (ícono del turismo guatemalteco) en Sololá, al oeste del país. Se trata de un destino comunitario sostenible que protege los recursos naturales de la zona y dinamiza el mercado de la comunidad, todo bajo un estandarte de respeto a los valores culturales tradicionales.

Sus pobladores pertenecen a la etnia maya Tz’utujil (Flor de milpa), lo que caracteriza a este pueblo por su armonía y convivencia con la naturaleza y la cultura. El lugar ha conservado por mucho tiempo tradiciones ancestrales y maravillas naturales únicas.

  • Ometepe, el secreto de las montañas

La isla de Ometepe es un destino natural constituido por los conos de dos potentes volcanes: el Concepción y el Maderas. Se trata de la isla volcánica más grande del mundo, situada en el interior de un lago, lo que la constituye en uno de los destinos éticos más atractivos para el turismo nicaragüense.

Su territorio encierra importantes riquezas naturales y culturales (como lo son las más de 1500 piezas antiguas encontradas en la isla), que le valieron su nominación en el 2008 dentro del concurso organizado por New Open World Corporation (NOWC), denominado Siete Maravillas Naturales del Mundo. Ometepe es parte la Red Mundial de Reservas de Biosfera desde el 2010, tras ser clasifi cada como Reserva de la Biosfera.