Economía Informal en América Latina

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El desempleo azota a toda la sociedad juvenil en todo el continente latinoamericano, porque alrededor del 40% de la población no tiene trabajo. Además de los trabajadores seis de cada 10 están trabajando de manera informal, sin contrato ni seguridad social.

“De hecho, alrededor de una quinta parte de los jóvenes de América Latina -o casi 30 millones de personas- son “NINI”, ni tienen empleo ni están comprometidos con la educación o la capacitación” detalla David Herranz, CEO regional del Grupo Adecco tras el segundo Foro Económico mundial que presenció.

En ese sentido, expreso que ante un problema de esta escala, en el sector público y privado, se debe trabajar para crear oportunidades.

Pero la informalidad, en cambio, sigue sin ser enfrentada. Casi 140 millones de latinoamericanos -alrededor del 55 por ciento de la población activa- trabajan en la llamada economía “informal” y alrededor de 241m no tienen acceso a la protección social.

Herranz se cuestiona  y expone “¿Qué se puede hacer? Podemos comenzar por simplificar y desentrañar las normas y estándares laborales excesivamente complejos y altamente burocráticos que sofocan las economías y la innovación en gran parte de nuestro continente”.

Lo anterior supone la implementación de reformar para impulsar la competitividad y garantizar los derechos laborales a cada trabajador. “También necesitamos políticas activas de empleo para promover la formación y la capacitación. Tales movimientos tienen beneficios comprobados e incluso pueden estimular el espíritu empresarial” argumenta.

En adición debe haber más reconocimiento del rol que juegan las agencias de empleo, que pueden impulsar las oportunidades de empleo para los jóvenes.

También detalla que “los datos muestran que el 40% de los jóvenes que comienzan a trabajar con servicios de empleo privados se trasladan a un puesto permanente en la empresa cliente. Además, se sabe que los países con vínculos estrechos entre los servicios de empleo privados y públicos demuestran una mayor eficiencia y calidad, lo que ayuda a los trabajadores y a los empleadores por igual”.

Sus reformas incluyen la simplificación de las leyes laborales, la ratificación del Convenio 181 de la OIT, que permite a las agencias de empleo privadas operar dentro de directrices claras, y la introducción de políticas activas del mercado de trabajo.

La mayoría de los planes deben implicar promover la cooperación entre los servicios de empleo públicos y privados, centrándose en la inclusión e implementando políticas que promuevan el acceso e integración de todos los trabajadores en función de su capacidad e independientemente de su edad, género o etnia, y mucho menos de deterioro físico o mental.

Con información de David Herranz del Sitio Foro de Economía Mundial.