EL ECOSISTEMA EMPRENDEDOR

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Por aquí pasó un soldado todo sucio y derrotado. El soldado no llevaba…uumm,  ¡mochila!… (Siguiente) mochila si llevaba, lo que no llevaba era fusil… (Siguiente), fusil si llevaba, lo que no llevaba era cantimplora… (Siguiente), cantimplora si llevaba, lo que no llevaba era uniforme…

Se me vino a la mente ese antiguo juego de agilidad mental en el que formando un círculo, cada participante debía retomar con suma rapidez lo dicho por su antecesor, añadir un nuevo elemento y así sucesivamente, hasta que alguien fallaba al no poder decir qué más le faltaba el soldado.

¿Y qué tiene que ver esto con el ecosistema emprendedor? Intentaré explicarlo en las siguientes líneas.

Por Ecosistema Emprendedor, se entiende todo aquello que facilita el desarrollo del accionar emprendedor, por ejemplo: el sistema financiero, el gobierno, organismos no gubernamentales (ONG), la infraestructura, centros educativos, recursos naturales y otros recursos del país. Mientras más facilidades se tengan, mejor ecosistema.

En nuestro país es bastante habitual escuchar demandas relacionadas a: capital de riesgo, incubadoras de negocios, asesoramiento, estímulos fiscales, facilidades para la formalización, apoyo para la externalización, transferencia tecnológica, infraestructura y todo cuanto pueda hacer más fácil el emprendimiento empresarial. A veces pareciera que es una especie de Check List, necesaria para poder emprender.

¿Pero, es que debe haber un ecosistema emprendedor para poder lanzarse a la aventura emprendedora? ¿Y si es así, qué elementos deben conformar ese ecosistema?

Cuando inicié el estudio de la temática emprendedora y entrevisté al primer emprendedor en el año 2002, le hice la pregunta del millón de dólares: ¿Qué se necesita para ser emprendedor? “Dar el primer paso”, me respondió con mucha sencillez, aquel empresario ferretero que había comenzado literalmente de cero.

Durante nuestra conversación, esa persona no teorizó sobre el tema ni se quejó del ecosistema emprendedor. Simplemente dio el primer paso, fue perseverante, actuó, resolvió, intuyó, analizó su entorno y jamás se dejó capturar por el pesimismo. Así han triunfado miles de emprendedores en nuestro país.

Vámonos al exterior. Israel está catalogado como el país con el segundo mejor ecosistema emprendedor del mundo. Allí, Oren Simanian, CEO de “Startau”, un centro para emprendedores en el corazón de la universidad de Tel Aviv, nos dice: “Lo más importante es empezar”.  Así lo refiere un artículo escrito por periodista español Mateo Rouco.

Pero…empezar y dar el primer paso, es lo mismo. ¿Será casualidad que aquel israelí, coincida con mi primer emprendedor entrevistado?

En el mismo artículo en que me apoyo, otro destacado empresario israelí, nos dice que el gobierno no planeó crear un ecosistema emprendedor, “nosotros simplemente fuimos actuando según las necesidades del país”, explicó.

Estados Unidos de Norteamérica. Leo la biografía del genial Steve Jobs fundador de Apple, escrita por Walter Isaacson y concluyo: definitivamente, el haber vivido su adolescencia en medio de empresas tecnológicas le hizo mucho bien a Jobs.  Pero eso no implica que haya contado con el ecosistema perfecto. Él se lo construyó. Él armó las piezas. Él superó todos los obstáculos que encontró, incluyendo la pérdida de la empresa que había fundado.

Sigamos “viajando” por el exterior. “Diciembre de 1978 en la aldea Xiaogang de la provincia de Anhui en China, dieciocho agricultores, contraviniendo las normas de poderoso Partido Comunista Chino, emprendieron un nuevo sistema de producción. En aquel acto de rebeldía se jugaron hasta la vida, razón por la cual se prometieron mutuamente cuidar de la familia de aquel miembro que fuese encarcelado o castigado de otra manera”. Así lo narra Ted Fischman en su libro, China. Inc.

Así inició la transformación del sistema productivo de esta China Continental, que ahora se establece como la segunda potencia económica del mundo. Ante la demostración emprendedora de un mejor sistema productivo, el Estado Chino tuvo que alinearse. En la actualidad aquel manuscrito del pacto de aquellos emprendedores se conserva como un tesoro en el Museo de la Revolución China de Pekín.

Nuevamente nos encontramos que los emprendedores se abrieron camino, sin importar las condiciones. El ecosistema se fue construyendo según lo demandaron las mentes emprendedoras.

Ah, me dirá alguien, pero sin un buen ecosistema en Nicaragua, no pasaremos de emprendimientos mediocres.

Dependerá de nuestras emprendedoras y emprendedores. Si toman como ejemplo a los llamados “Makers” (hacedores tecnológicos), que los podemos encontrar en Youtube, seguro aprenderán tecnología de punta gratis. Si estudian en los Moocs (cursos masivos en línea), también gratis, podrán especializarse en temas de su interés. Si investigan en las bibliotecas digitales abiertas de las mejores universidades del mundo; seguro que poco a poco iremos estructurando un mejor ecosistema. Pero deben hacer propuestas concretas que estimulen a las contrapartes (integrantes del ecosistema) a brindar mejores condiciones al emprendimiento empresarial. Así lo hicieron los chinos, Jobs y nuestro ferretero. Así lo hacen los israelitas. ¿Acaso no lo están construyendo los inversionistas extranjeros en nuestro país?

El reto pasa por una buena organización y accionar emprendedor, que se abra los espacios necesarios. De lo contrario, no vaya a ser que un día escuchemos:

“Por aquí pasó un emprendedor todo triste y derrotado. No llevaba…uumm,  ¡plan de negocio!… (Siguiente) plan de negocio si llevaba, lo que no llevaba era coraje… (Siguiente), coraje si llevaba, lo que no llevaba era perseverancia… (Siguiente), perseverancia si llevaba, lo que no llevaba era creatividad…

 

Arnulfo Urrutia Mairena

Mayo 2015