EMPRENDIMIENTO E INNOVACIÓN EN NICARAGUA

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Arnulfo Urrutia M.

¿Qué sucede con el  emprendimiento  nacional, acaso es de menor categoría?

Emprendedores que fabrican impresoras en 3D, drones, brazaletes inteligentes, televisores 4k, automóviles programables, viajes turísticos a la estratósfera, células madres, patinetas voladoras, fracking, agricultura satelital… podría continuar esta lista de emprendimientos tecnológicos y así, acentuar más la sensación de tener un emprendimiento nacional básico y repetitivo, hasta llegar a conmiserarnos por nuestra poca innovación tecnológica.
En Europa y Estados Unidos de Norteamérica se habla de economía colaborativa, financiamiento masivo, creación comunitaria y otros conceptos que el emprendimiento nica no incorpora en su lenguaje regular, ni en sus ferias y exposiciones locales.

Esa y otras preguntas, se estará haciendo quien lea estas primeras líneas y no esté muy informado sobre la capacidad y potencial emprendedor de la población nicaragüense. Entonces, vamos a abordar el tema del emprendimiento nacional desde dos perspectivas: la individual y la macro.

Si bien es cierto, los emprendimientos han existido desde siempre en nuestro país, el concepto de “empresa” era aplicado únicamente a aquellas que tenían cierto tamaño, prestigio y capital. Los emprendimientos personales y/o familiares, los que ahora conocemos como micro y pequeña empresa, se veían como negocios (caramancheles), propios de quienes no habían obtenido un título profesional; el campesinado, los obreros y otros.
En los años sesenta y setenta todo joven quería ser oficinista. Sí. Existía ese título, “oficinista”. Trabajar en una oficina era sinónimo de éxito, por eso los más chavalos iniciaban como “office boys”. ¿Se entiende el sentido del término? no eran mensajeros, eran “office boys”, estaban en la antesala del éxito para llegar a ser oficinista. Es más, recuerdo que enviarnos a estudiar al “Vocacional” era utilizado como amenaza si llevábamos malas notas en la secundaria. El Instituto Técnico Vocacional, era una escuela del gobierno, orientada a la enseñanza técnica, algo similar al Inatec de estos tiempos. Y la gente se refería a él simplemente como el “Vocacional”. En resumen, lo técnico era visto como castigo.

El terremoto de 1972, sacudió no sólo las entrañas de la geología de la capital de nuestro país, sino también, los cimientos de un pensamiento arcaico que pretendía mantener al país divido en clases sociales. Un ejemplo de ello, es que antes de 1972, las niñas de familias acomodadas eran “presentadas en sociedad” al cumplir los quince años, generalmente en los clubes sociales de mayor prestigio. Las otras, caminaban por las calles de su barrio, con su séquito de damas rumbo a la iglesia más cercana y las fiestas eran en sus casas, no en “sociedad”. En ese aspecto, fue una “suerte” que aquel terrible terremoto sacudiera los cimientos de tanta tontería.

El terremoto dispersó Managua y todas sus redes sociales de intercambio de bienes y servicios. Las personas tuvieron que adecuar sus economías y, poco a poco fue haciéndose normal que los profesionales y la “high life”, incursionaran en el mundo del emprendimiento. Por ejemplo, señoras de apellidos “importantes” comenzaron a vender nacatamales “especiales”. Más caros que los populares, porque llevaban unas cuantas pasas, aceitunas y alcaparras, pero vamos, comenzaron a innovar. También instituciones como INDE, iniciaron proyectos para capacitar jóvenes sobre la temática emprendedora, pero a tan pequeña escala, que su Emprendedores impacto era también reducido. Así pasaron varios lustros con emprendimientos por necesidad, más que por oportunidad.

A partir del año 2002, los medios de comunicación comenzaron a difundir masivamente el concepto de Emprendedurismo y Emprendimiento. La frase Plan de Negocios, comenzó a calar en muchos jóvenes estudiantes y micro empresarios, quienes buscaron como aprender los fundamentos técnicos del manejo de negocios, y organizaciones de todo tipo comenzaron a trabajar el tema del Emprendedurismo con mayor decisión. En estos tiempos, el calificativo de emprendedor, tienen una connotación muy positiva y universidades, ONG’s, colegios, cooperativas y otras organizaciones, tienen entre sus objetivos principales, el desarrollo de la cultura emprendedora.

El emprendimiento por necesidad, bendito emprendimiento, está dando paso al emprendimiento por oportunidad y a la innovación tecnológica. Poco a poco vamos dejando la producción artesana de poca calidad y ahora las mipyme hacen esfuerzos por exportar a USA y Europa, cumpliendo con los requisitos necesarios para lograrlos.

Se percibe una mayor cercanía entre las universidades y el sector empresarial, igualmente el gobierno por  medio de sus instituciones, especialmente el Consejo Nicaragüense para la Ciencia y la Tecnología, ha comenzado a promover la incorporación de la innovación tecnológica en el mundo emprendedor. Una muestra de este avance es la fabricación de drones en nuestro país, lo mismo que aplicaciones informáticas que facilitan procesos y servicios necesarios para el diario vivir.

Es importante señalar, que aquellos originales emprendimientos por necesidad, convertidos en micros, pequeñas y medianas empresas, constituyen buena parte del sustento económico de nuestro país. En 2014 las mipyme aportaron cerca del 40% del PIB y generan el 75% de los empleos .

A nivel macro, nuestra economía crece a un ritmo sostenido, se organizan grandes proyectos (emprendimientos); Tumarín, El gran canal, Parques eólicos, Puertos de aguas profundas, etc. Para el 2015 se esperan 1,600 millones de dólares de inversión extranjera en proyectos lácteos, cemento, carne, entre otros. Que ese es emprendimiento extranjero, dirán muchos. Por supuesto, la plata debe llegar de algún lado, el hecho es que a nivel macro, Nicaragua está adquiriendo una imagen de nación emprendedora, más competitiva y algo muy importante, estos emprendimientos nos dejan transferencia de tecnología, que los nicaragüenses, sabremos aprovechar muy bien.

Del emprendimiento en el turismo, agricultura y ganadería hablaremos en otra ocasión, baste señalar que están haciendo camino al andar.