NICARAGUA EN EL PALADAR

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Los olores, pero sobre todo los sabores, nos pueden traer añoranzas cuando estamos lejos de la tierra que nos vio nacer.

Es por ello que muchos nicaragüenses que habitan en el exterior se llevan un poco de su país entre sus maletas cuando vienen de vacaciones. Productos nostálgicos, como el pinol, pinolillo, queso, quesillo, las rosquillas y los dulces tradicionales, son algunos de los sabores que además de llevarse en los recuerdos también se llevan en el paladar.

Estos productos tienen su mercado no sólo entre nicaragüenses viviendo en el exterior, sino también entre extranjeros que los han probado y han sido conquistados por estos. Se han hecho esfuerzos por abrir mercados y promocionar estos productos a través de ferias que realizan organizaciones para colocarlos en el mercado exterior, como ExpoApen que realiza la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN).

En ediciones anteriores ExpoApen invitó a la principal empresa comercializadora de productos nostálgicos de Centroamérica y Estados Unidos, de acuerdo al sitio oficial de la feria, tratando de esta manera buscar la forma de proporcionar los productos nostálgicos de nuestro país. De acuerdo con el Boletín Informativo Notiexport del Centro de Exportaciones e Inversiones (CEI), durante el primer trimestre del año pasado, las exportaciones de rosquillas generaron ingresos de aproximadamente 92 mil dólares, siendo su principal mercado los Estados Unidos.

Según los datos del CEI, Estados Unidos es el mayor socio comercial de Nicaragua, el que debido a sus características étnicas representa una oportunidad para la apertura del mercado nostálgico.

“El consumidor estadounidense es muy variado, dado la composición étnica de este país, sin embargo, en los últimos años la tendencia de crecimiento de la población hispana brinda mayores oportunidades para los productos nostálgicos y por consiguiente, para la diversificación de la oferta exportable”, dice el boletín informativo Notiexport del CEI. Costa Rica es otro destino que goza de buena aceptación del mercado nostálgico, pero también hay otros mercados donde se están abriendo nuevas oportunidades comerciales como es el mercado de Chile, en donde las rosquillas tuvieron buen recibimiento. Esto gracias a las gestiones realizadas por una misión comercial organizada por el CEI en abril del 2012. Aunque se han hecho esfuerzos por potencializar los productos nostálgicos aun hay mucho camino por recorrer. Asimismo, muchos de estos productos salen del país de forma informal.

Amalia Pérez es propietaria de Quesillos de mi Tierra en León y a pesar de tener 24 años con este negocio no ha podido exportar formalmente. Sin embargo, sus quesillos y demás productos lácteos salen de las fronteras de Nicaragua.

“Llegan bastantes extranjeros y nicaragüenses que viven fuera a comer y hay otros que solo llegan a comprarlos para llevarlos fuera del país y compartirlos con los familiares que no pudieron visitar Nicaragua”, dijo Pérez.