OMETEPE

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Ometepe es, por excelencia, la Isla nicaragüense más visitada por extranjeros. EL nombre de la isla deriva del náhuatl ōme (dos) y tepētl (montañas), ya que dicha isla está formada en su totalidad por los conos de dos volcanes: el volcán Concepción, que se eleva hasta los 1,610 mts. y un diámetro máximo de 36 km; y el volcán Maderas, con una elevación de 1,394 mts. y un diámetro máximo de 24 km.

Nuestra isla de Ōmetepētl, perteneciente al departamento de Rivas dentro del gran lago de Nicaragua y con una extensión de 276 km2, participó en el concurso “Siete maravillas naturales del mundo”, que aunque no quedó entre los 28 finalistas, alcanzó dentro del Top 77 de entre 440 nominaciones.

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Ōmetepētl está incluida en la Red Mundial de Reservas de Biósfera, luego que su nominación fue ra aprobada por unanimidad en la XXII Sesión del “Consejo Internacional de Coordinación del Programa sobre el Hombre y la Biosfera” (MAB) de la UNESCO, cuyo objetivo principal del programa es mejorar la relación de las personas con su entorno ambiental.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) reconoce que nuestra isla de Ōmetepētl “Posee abundante vestigios arqueológicos precolombinos (petroglifos, estatuas y cerámicas) que atestiguan la antigüedad de los asentamientos humanos en su suelo”.

La isla de Ōmetepētl está considerada como la mayor isla del mundo dentro de un lago de agua dulce, el lago Cocibolca. Es un paraíso nicaragüense por su diversidad y por su belleza. Ōmetepētl tiene presencia de bosque tropical, bosque seco y húmedo, además de nebliselva (principalmente en el volcán Maderas).

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Existe constancia de que la isla está habitada al menos desde el 1,500 a.C. En la isla se han encontrado cerámicas y esculturas esculpidas en roca basáltica, así como también petroglifos realizados a partir de 300 a.C. Parte de estas cerámicas y esculturas se pueden observar en el Museo El Ceibo, donde también existe un hotel con el mismo nombre y un Museo Numismático (colección de monedas y billetes emitidos por Nicaragua).

Esta gran isla tiene como el rubro de producción número uno el plátano, y como segundo por ingresos el turismo. Paulatinamente ha venido mejorando la infraestructura turística que oferta la isla; entre las actividades actuales de su población resalta el ecoturismo, asentado en la participación de las comunidades. Cabe destacar que aquí se pueden encontrar aves migratorias y especies endémicas de flora y fauna.

COMO LLEGAR

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En la Isla de Ōmetepētl existen tres puertas de accesos principales: el puerto de la ciudad de Moyogalpa, el puerto San José y el puerto de Altagracia. Todos estos puertos se conectan, a través de Ferry y lancha, con el puerto de San Jorge en el departamento de Rivas. En los ferry, el turista o visitante, tiene la opción de transportar el vehículo para su libre movilidad dentro de la isla. Las dos ciudades principales, Altagracia y Moyogalpa, se encuentran conectadas por una carretera adoquinada en muy buen estado, sobre esa misma ruta están los caminos que se derivan hacia otras comunidades, fincas, hoteles, playas y reservas de la isla.

El 14 de mayo de 2014 fue inaugurado el Aeropuerto Internacional La Paloma en la ciudad de Moyogalpa. En un vuelo que dura de 20 a 25 minutos, procedente de Managua, usted llega a 1.5 km. de la ciudad de Moyogalpa. Este servicio lo ofrece la empresa nicaragüense La Costeña dos veces a la semana, jueves y domingo, con un costo promedio de $100.00 dólares ida y vuelta.

SANTUARIO DE LA NATURALEZA

Ōmetepētl es un santuario de la naturaleza nicaragüense, un pedazo de tierra rodeado por un mar de agua dulce que nos abre sus puertas de par en par para que, con inmenso deseo exploratorio, nos adentremos en sus espacios: playas, fuentes de aguas cristalinas, hoteles de variados colores y sabores, volcanes de hábitat diferentes que invitan a ser explorados, reservas naturales y, sobretodo, gente que nos transmiten la paz y seguridad que todos buscamos.
Poco a poco Ōmetepētl se ha venido convirtiendo, por su desarrollo turístico, en una estación terrestre a visitar, lugar donde quienes van y lo conocen esperan siempre regresar