Optimizar el gasto, antes que elevarlo, clave para mejorar la infraestructura en América Latina y el Caribe

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América Latina y el Caribe (ALC) podrían perfeccionar notablemente su infraestructura si se pudiese valorar mejor sus prioridades, a la misma vez optimizar la eficiencia en el gasto, de acuerdo a un nuevo informe del Banco Mundial.

Examinar la infraestructura en América Latina y el Caribe- optimizar el gasto para conseguir más, argumenta que si bien la región está atrasada respecto a otras en cuanto a inversión en infraestructura. Tendría que enfocarse en mejorar el gasto en lugar de aumentarlo. Si bien América Latina y el Caribe en promedio ofrece el 3 por ciento del PIB- comparado con el 7,7 por ciento en Asia oriental y el Pacífico, por ejemplo, algunos países dedican más del 4 por ciento.

Jorge Familiar, Vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, dijo “La inversión en infraestructura sirve como un poderoso motor de crecimiento en América Latina y el Caribe ahora que la región emerge de seis años de desaceleración, incluso dos de recesión”. “En el contexto actual de espacio fiscal reducido, es fundamental que las inversiones sean tan eficientes como sea posible y que el potencial del sector privado sea totalmente aprovechado”.

En lugar de centralizar la mirada en brechas de financiamiento frecuentemente mal definidas, el informe defiende la importancia de solucionar las “brechas en el servicio”, de acuerdo  con las prioridades de desarrollo de cada país. Esto simboliza la implementación de mecanismos eficientes para atender esas necesidades, y el establecimiento de normas claras para poder  decidir qué debería ser financiado por los contribuyentes, en lugar de los usuarios.

Prioridades y eficiencia

Optimizar  el desempeño en un entorno fiscal limitado demandará de prioridades bastante  definidas. El informe apunta: al saneamiento y el transporte, zonas  donde ALC está retrasada respecto de nuevas regiones de ingreso medio, como potenciales áreas prioritarias.

Además, la región tendría que  considerar factores como: el cambio climático, la urbanización y su cambiante perfil socioeconómico, en particular una clase media más extensa, algo que está cambiando el perfil de la demanda de servicios de infraestructura —principalmente en energía y transporte.

“Hace algún tiempo que América Latina y el Caribe es innovadora en infraestructura”, dijo Marianne Fay, Economista Jefe de la Vicepresidencia para Desarrollo Sostenible del Banco Mundial, una de las autoras del informe. “Con su experiencia en normas sofisticadas y asociaciones público-privadas, la región tiene los medios para perfeccionar sus servicios de infraestructura, optimizando el gasto en los rubros adecuados”.

Un gasto más eficiente podría aportar enormes beneficios. En el caso del sector energético, donde las pérdidas por transmisión y distribución son elevadas, ALC requeriría US$23.000 millones por año si decide continuar con el modelo de inversión del pasado. Los costos se disminuirían  al menos a la mitad siguiendo un enfoque que beneficiaría la eficiencia, la resistencia ante el clima y las energías renovables.

 

De acuerdo al informe, algunas de las causas que explican la ineficiente inversión en infraestructura tienen factores exógenos al sector, incluyendo la falta de capacidad institucional para el planeamiento, la incertidumbre normativa y cuestiones relativas a temas presupuestarios y de ejecución en algunos países. Ineficientes procesos de adquisición, por ejemplo, apoyan a los costos excesivos.

Otra área transcendental para mejorar la eficiencia es una fijación de precios apropiada para los servicios de infraestructura. El informe proyecta que la fijación de precios debería ir más allá de las simples recuperación de costos, además de tener en cuenta temas como: la aceptación social, calidad, equidad y atractivo para el financiamiento comercial. Para proteger el dinero de los contribuyentes, el informe dice que los recursos públicos y concesionales solo deberían usarse allí donde el financiamiento comercial no es viable o rentable.

Por último, el informe finaliza,  que permitirles a los operadores de infraestructura diversificar sus ingresos podría favorecer a una mitigación del costo fiscal. Las plantas de tratamiento de agua, por ejemplo, pueden brindar electricidad para el autoconsumo e incluso su venta, mientras que el barro saneado puede venderse como fertilizante, en lugar de terminar en vertederos sanitarios a altos costos, opciones no disponibles en la actualidad.