PASIÓN EN TODO LO QUE HACE

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Para la arquitecta Lorena Zamora hacer las cosas bien es su lema.

Para la arquitecta Lorena Zamora Llanes la mediocridad y el hacer las cosas “por no dejar” son acciones que no existen en su quehacer cotidiano, ya que para ella todo lo que una persona emprenda lo debe hacer de la mejor manera posible.

En 1991 regresó a Nicaragua después de haber vivido diez años en Estados Unidos y fundó la firma de arquitectura Zamora Rivas; asimismo, en 1996 se unió a la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (AMCHAM) y en el 2001 ocupó el cargo más importante convirtiéndose en su presidenta. Su participación activa dentro de esta organización inició como coordinadora del comité de educación, el cual ha dejado frutos gratificantes en apoyo a la educación de Nicaragua y de los cuales se apasiona y señala con orgullo haber estado involucrada en estos 15 años de existencia del programa.

Combinar su faceta de arquitecta con la de madre, empresaria, hija y la que desempeña dentro de AMCHAM no ha sido tarea fácil. Estas labores la mantienen ocupada, pero siempre hay un espacio para algo más, ya que le toca administrar una pequeña finca, la cual visita todos los fines de semana.

Enamorada del mar, Lorena Zamora recuerda que desde pequeña uno de sus pasatiempos favoritos era nadar, pasión que todavía mantiene. Amante del cine y los viajes, señala que se considera una mujer capaz en todas sus facetas.

¿Qué la motivó a integrarse a AMCHAM?

“La cámara me llamó la atención porque es una agrupación que estaba muy vinculada con Estados Unidos y yo estaba bastante inclinada hacia la política de Estados Unidos. Me eduqué, viví y trabajé en los Estados Unidos. Me identifiqué plenamente con la cámara y su misión de buscar comercio entre Estados Unidos y Nicaragua, entonces era muy natural para mí participar dentro de la cámara.
Ya estando en la cámara comenzaron a proponerme a cargos directivos, a ser parte de grupos de apoyo y asistía a muchas reuniones que me empezaron a gustar, así fue que entré a la directiva de la cámara y en el 2001 me eligieron presidenta. Ya para entonces era coordinadora del comité de educación, estamos cumpliendo 15 años de haber iniciado este apoyo de la empresa privada hacia las escuelas públicas de una manera sistemática, organizada y de involucramiento. Es una alianza bellísima entre el sector privado y público que no se había dado hasta ese momento.

¿En qué consiste este programa de educación?

“En un inicio el programa consistía en apoyar la educación de una manera tradicional, es decir, en la infraestructura de los centros escolares; garantizar materiales escolares en las escuelas, entre otros. Pero luego fue evolucionando al punto de crear programas sostenibles enfocados en la calidad de la enseñanza. Como cámara pensamos que no podemos mantener una cosa sostenible a largo plazo si estás todo el tiempo aportando y no hay un tipo de mecanismo para hacer que las cosas sean sostenibles. Como empresarios responsables nos involucramos en las cosas que podamos mantener y sostener a largo plazo”.

¿Porqué enfocarse en apoyar la calidad educativa de Nicaragua desde AMCHAM?

“Estábamos muy entusiasmados con Intel e Intel decidió instalarse en Costa Rica. Cuando se les preguntó ¿qué pasó?, ¿por qué Nicaragua no fue una opción? Entonces ellos dijeron que Nicaragua no tenía el capital humano que requerían: técnicos e ingenieros para poder desarrollar su industria de microchip. Entonces eso nos golpeó. Nos pusimos a pensar un grupo de directores de que algo no estábamos haciendo. Nosotros podemos soñar y tener miles de reuniones, pero si no pasábamos a actuar y resolver el problema, que era el atraso en la educación, no íbamos jamás a tener opciones para ser escogidos por estas empresas que a nosotros nos interesan, porque acompañan el desarrollo económico. Estamos metidos en el tema de la primaria fuertemente, porque es el tema que sabemos que si nosotros no apoyamos ese mundo se pierden los recursos…”

¿Qué significó, siendo mujer, liderar una agrupación tan importante como AMCHAM?

“Primero la confianza que me depositaron fue importante. Toda mi vida me he manejado en profesiones de varones. Yo me muevo en el mundo de varones. Yo no me segrego como mujer o varón, realmente es si tengo o no el conocimiento que requiero para hacer el trabajo. Ahora, que la sociedad lo ha estigmatizado y esquematizado que si es de hombre o mujer esa es otra cosa. Para mí no era una novedad estar en una junta directiva que estaba rodeada, en su mayoría, por hombres”.

¿Cómo valora la situación de la mujer nicaragüense en el mundo empresarial?

“En el mundo empresarial es importante ir avanzando en el liderazgo de las mujeres. Aquí hay mucho camino por delante. Todas las juntas directivas de las principales empresas difícilmente tienen una mujer a este nivel. Pero hay avances. En la micro y pequeña empresa ya te encuentras más mujeres empresarias como dueñas. El empoderamiento de la mujer es fundamental. En la vida empresarial hay que tener patrimonio y activos para poder tener incidencia de liderazgo. Este, como sabemos, ha sido un campo masculino donde las mujeres vamos incursionando con otro tipo de liderazgo. La responsabilidad social de las empresas tiene rostro de mujer. Todo paso hacia adelante cuenta… hay que ir haciendo camino”