Productividad agrícola no mejora

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Las metas de productividad que la administración Guillermo Solís pretendía alcanzar  en la producción de maíz, arroz, papa y frijol en Costa Rica, quedaron solo en el papel.

El propósito del actual gobierno al asumir el poder en 2014 era elevar la productividad agrícola, principalmente del cultivo de granos como como el arroz, maíz y frijol, pero todo parece indicar que será una tarea casi imposible.

Y aunque el gobierno le echa la culpa al clima, que puede haber incidido, la realidad de los últimos años muestra que la falta de productividad agrícola en Costa Rica está más ligada a factores estructurales, como los costos de producción, que a otros factores coyunturales, como el clima.

En el caso del arroz, el Gobierno actual pretendía elevar la productividad a 4,6 toneladas por hectárea, partiendo de una base de 3,8 toneladas por hectárea. Pero, al 2016, los rendimientos de ese grano cerraron en 3,84 toneladas por hectárea.

También se propuso elevar el rendimiento en la producción de frijol de una base de 0,7 toneladas por hectárea a 0,79 toneladas por hectárea en el 2016 y a 0,92 toneladas por hectárea al 2018. Al cierre del año pasado, la productividad de ese grano básico se situó en 0,73 toneladas por hectárea.

En esa misma vía los resultados en maíz blanco son más desalentadores. Se partió de una base de 2,5 toneladas por hectárea con la aspiración de elevarla a 2,8 en 2016, pero el resultado fue de 2,48 toneladas por hectárea, incluso menor que la base.

Las metas de productividad fueron impuestas al ingresar este Gobierno en un afán de mejorar los sectores agropecuarios cuya producción se destina casi en su totalidad a consumo interno.

Pero los resultados del año pasado sugieren que, prácticamente, no se cumplirán los rendimientos fijados en el Plan Nacional de Desarrollo, para mayo del 2018.