¿Qué quiere China de Latinoamérica?

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China está aprovechando los contextos geopolíticos y económicos para aumentar su influencia e inversiones en América Latina. Aquí te contamos cuál es su plan para la región.

Si bien China superó a EU como la mayor economía mundial desde 2014, a valores de paridad de poder adquisitivo (PPA), nunca antes había tenido una mejor coyuntura internacional para fortalecer su liderazgo global. Con el efecto acumulado de las políticas de Donald Trump, incluyendo la salida del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) o el retiro del Acuerdo de París sobre cambio climático, pareciera que EU abdica un liderazgo mundial que el gigante asiático está listo para tomar.

A principios de este año, en el marco de la Reunión Anual Foro Económico Mundial en Davos, el presidente de China, Xi Jinping, defendió rotundamente el libre comercio y la globalización, a tan solo días de la llegada de Trump a la Casa Blanca.

Además, China devino líder en la lucha contra el calentamiento global, ratificando su compromiso con el Acuerdo de París y convirtiéndose en tercer inversionista mundial, sumando 183 mil millones de dólares (mdd) de Inversión Extranjera Directa (IED) anual, según el último informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

Con sus antecedentes alrededor del comercio, la inversión y el financiamiento, vale la pena preguntarse, ¿qué estrategia tiene China para Latinoamérica?; ¿cuáles son sus prioridades y acciones? Y, ¿cómo debe interpretar Latinoamérica el contexto actual y qué oportunidades puede encontrar?

Antecedentes de inversión

La participación china en América Latina va en aumento. Actualmente, China es el primer socio comercial de Argentina, Brasil, Chile, Perú y Uruguay, y el segundo de México.

El comercio bilateral entre China y Latinoamérica se ha multiplicado por 26% del año 2000 al 2016 y se han invertido más de 110 mdd en la región desde 2003, la mayoría en los últimos cinco años. El 65% de las inversiones chinas desde 2001 se destinó a materias primas, sector donde se creó la mitad del empleo por inversión china.

Los latinoamericanos no deben esperar grandes concesiones en las mesas de negociación, al menos no sin antes preparar una estrategia integral, que entienda los diversos intereses de sus contrapartes y los ponga sobre la mesa.

Esto se debe a dos razones principales. En primera instancia, EU prevalece como socio principal de la región y, de manera más relevante, ha desarrollado desde el siglo XIX un entramado de instituciones formales e informales que le permiten proyectarse como potencia regional en Latinoamérica. Está condición difícilmente puede ser retada por una China que aún carece de las ventajas estadounidenses y que, además, busca se respete su propia zona de influencia en Este Asiático.

Sin embargo, quedan tres incógnitas irresueltas: ¿Cuál será la estrategia de unos EU comandados por Trump en América Latina? ¿Cuándo abrirá China su mercado doméstico a Latinoamérica? Y, ¿seremos capaces de aprovechar esa oportunidad?

Nota realizada por Forbes.