Selección de fútbol dispuesta a triunfar

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La tropa que dirige el estratega Henry Duarte aspirará ante Panamá en dejar una mejor impresión que la exhibida ante Martinica. Además buscará un triunfo que le permita mantener vivas las esperanzas de avanzar a segunda ronda.

El revés  que vivió la selección de futbol de Nicaragua ante su similar de Martinica (2-0), en el debut de ambas en Copa Oro, situó al equipo pinolero en una situación adversa, estadísticamente dejaron al equipo en la última posición del grupo B, el cual comparte con Estados Unidos y Panamá.

Sin embargo, la derrota no solo resintió anímicamente a los jugadores y al cuerpo técnico de la selección Azul y Blanco, también afectó severamente la credibilidad de muchos de sus fanáticos (de los cuales ya hablan de fracaso).

Pese a que los números conceden o niegan premios, como es el caso de la tropa pinolera, que se encuentra en el sótano de la clasificación como consecuencia de su derrota, todavía dispone de dos partidos, ante Panamá, este miércoles (4:30 p.m.), y contra Estados Unidos, el próximo sábado, para conseguir el resultado más complicado de lograr en el deporte: un triunfo moral, el que muchas veces se utiliza como termómetro para medir el nivel meramente deportivo de un sujeto o en este caso de una selección.

Y es que el fracaso tiene límites, eso lo comprenden los futbolistas y el estratega Henry Duarte, que para el duelo ante los canaleros se han propuesto como propósito lograr un triunfo que los meta en la pelea por prosperar a segunda ronda, pero sobre todo, exhibir una mejor imagen que la dejada ante los caribeños.

La Azul y Blanco necesita cuanto antes recuperar el juego vistoso que ha cautivado a sus seguidores en los últimos dos años y que como recompensa les ha permitido vencer a rivales de la categoría de Jamaica y Haití.

Barrera, el aclamado

Juan “Iluminado” Barrera y Daniel Cadena, que no lograron disputar el desafío ante Martinica por sanción, hablaron de “impotencia” al ser testigos desde las gradas del Nissan Stadium, en Nashville, del desmoronamiento moral y futbolístico que vivió la selección nicaragüense.

Mañana, ambos elementos podrían saltar al campo del Raymond James Stadium, en Tampa, con el deseo de contribuir en la tarea de presentar las verdaderas cartas credenciales de la Azul y Blanco en este torneo.

Si la ausencia del central Jason Casco, quien se perdió la Copa Oro por lesión, es dificultoso de digerir, la del “Iluminado” dejó un vacío en ataque imposible de rellenar. Para fortuna de los nicas, el capitán y líder indiscutible del grupo se encargará de llevar la voz cantante en ataque, con la contribución de Daniel Cadena en labores de medio de contención, recuperando y repartiendo balones a la delantera. La asignatura de Barrera va más allá de marcar goles o poner pases para gol: es el jugador llamado a contagiar al equipo de buenas vibras.