SEQUÍA Y ALTERNATIVAS EN NICARAGUA

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2018

Tecnificarse es una forma de enfrentar los estragos provocados por el cambio climático, pero también requiere de cambios de actitud de productores, indican especialistas.

La sequía como consecuencia del cambio climático ha tenido efectos negativos en todos los ámbitos, pero afecta especialmente al sector productivo, sea agrícola o pecuario; de manera que se ha vuelto el reto a superar para los productores en Nicaragua.

La pérdida de las cosechas y la muerte del ganado son algunos de los efectos negativos. Por ejemplo, la Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua (FAGANIC), reportó el año pasado la muerte de más de cinco mil cabezas de ganado como producto de la sequía, y eso es sólo una de las terribles consecuencias.

Producir sin depender del comportamiento climático pone en ventaja a los productores y una de las maneras de hacerlo es invirtiendo en riego, tanto para la actividad agrícola como pecuaria.

LA VISIÓN CIENTÍFICA

En distintas épocas y lugares del mundo la sequía ha ocasionado graves problemas a muchas comunidades. En Nicaragua, en la zona del pacífico, principalmente en el denominado corredor seco, se están produciendo cambios que están obligando a agricultores y ganaderos a cambiar sus hábitos.

Francisco Mendoza Darce, Director del Instituto de Capacitación e Investigación en Desarrollo Rural Integral (ICIDRI), de la Universidad Politécnica de Nicaragua (UPOLI), considera que el fenómeno de la sequía está haciendo que los productores recobren la conciencia sobre la importancia del agua, cambiando las prácticas del uso de la tierra.

Darce explica que hay dos corrientes de análisis referidas al tema de la sequía, sobre las cuales no hay un total acuerdo. Unos hablan de cambio climático y otros de variabilidad climática; con el primero se refieren al fenómeno como algo que ocurre de manera global, de amplio espectro, de mucha proyección en el tiempo, que no ocurre por primera vez en el planeta, está relacionado  con diferentes fenómenos en nuestro sistema solar y parecen tener que ver con el cambio climático y de temperatura.

En cambio, cuando se habla de variabilidad climática se refieren más al tiempo actual, el fenómeno del clima más micro localizado. En el caso de Nicaragua, más marcado por el fenómeno del niño y la niña que antes se creía que afectaba más en las costas del Perú. Ahora se sabe que es un macro fenómeno, no sólo en el océano pacífico, que está  vinculado a las corrientes marinas, de los vientos alisios. “En algunos territorios significan sequía, en otros mucha lluvia, inundaciones, para Nicaragua la sequía se asocia a la presencia o ausencia del Fenómeno del Niño, particularmente en los corredores secos, del trópico seco  en el pacífico y el norte” dice Darce.

El ICIDRI tiene  relación con este tema, tiene su ámbito de trabajo en el Occidente del país, particularmente en el norte de Chinandega; últimamente participan en el sistema nicaragüense de investigación e innovación agropecuaria, entre otros espacios en donde dan seguimiento a la problemática de la sequía y están haciendo monitoreo participativos de las precipitaciones.

En los círculos de soberanía participan diferentes instituciones de gobierno y organizaciones civiles, organizaciones gremiales, cooperativas que hacen que el monitoreo sea más rápido, de mayor cobertura y precisión en la información. Eso es una herramienta para tomar decisiones.

Entre las organizaciones que trabajan en la zona se  encuentra el Centro Humboldt, que ha venido haciendo monitoreo y rescatando registros históricos; recientemente ha ampliado la red de medición, haciendo estudios matemáticos de las precipitaciones versus las afectaciones en la producción, aún están en proceso, pero  han comprobado que en los últimos años el país está  por debajo de los promedios. “En los últimos tres años no hemos tenido los regímenes de lluvia históricos, hemos estado por debajo de la norma”, señala Darce.

“El dato interesante del monitoreo es que no necesariamente donde llueve más es donde se obtiene mayor producción. Hay comunidades en Somotillo donde ha llovido menos del promedio, pero los rendimientos de producción son más sostenidos; quiere decir que no es sólo la lluvia la única variable, hay otras que se están estudiando: el grado de degradación de los suelos o la intensidad de las obras de conservación del suelo”.

“Hoy nos estamos quejando de que los promedios de lluvia son menores, pero también es evidente que aún dentro de los bajos promedios, la cantidad de lluvia que nos cae la estamos desperdiciando. Vemos llover y el agua pasa de paso”.

“Hay otros lugares en donde llueve menos y le sacan más provecho al agua. Nosotros hemos perdido muchas costumbres, por ejemplo en la meseta de los pueblos, un lugar que históricamente ha tenido muchos problemas con el agua, antes habían grandes infraestructuras para el almacenamiento de agua, hoy se han hecho zonas residenciales y se olvidó esa cultura”.

“En occidente, en algunas fincas también me he encontrado abandonadas infraestructuras viejas que eran para agua, y hoy la ocupan como silos para alimentos de veranos. Esa cultura la perdimos (la captación de agua) la tenemos que recuperar”.

Pero para bien de nuestro medio ambiente hay cambios, Darce dice que ha comenzado a notar algo nuevo, por ejemplo en el sector que va del Jicaral, límite de León, pasando San Francisco Libre, se llega a una zona seca, allí están haciendo grandes concentraciones de agua, rústicas, lagunetas artificiales que han sido excavadas; son zonas ganaderas en las que de esa manera se les garantiza el agua a los animales. Lo mismo está pasando en San Juan de Limay, Estelí.

“Probablemente no tengan el mejor diseño, mucha agua se puede perder por la evaporación, abajo le están poniendo plástico negro, pero están dando una pauta cultural”

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PROTEGIENDO EL AGUA Y RECUPERANDO COSTUMBRES

En muchas zonas rurales se está promoviendo la cosecha de agua; en las casas, dice Darce, lo cual tampoco es nada nuevo, “Nuestros abuelos acostumbraban a recoger el agua en barriles, esto se daba sencillamente porque el agua la obtenían por pozos y estaban conscientes que en el verano bajaba el nivel de los pozos. Yo comienzo a advertir esas iniciativas ciudadanas de recuperar el agua nuevamente” afirma.

Otro fenómeno nuevo en ciertos sitios es que están protegiendo los ojos de agua. Reforestando, aplicando micro riego. Es el caso de un productor de la zona de San Francisco del Norte, que ahora puede sembrar en todo tiempo y actúa con inteligencia de mercado sembrando lo contrario de lo que están sembrando otros en cada temporada.

En otros lugares están haciendo represas, canalizando el agua hacia sistema de microrriego por goteo, que es el método más racional, dice Darce, utilizado sobre todo para hortalizas.

ADAPTÁNDOSE AL CAMBIO

Otra de las herramientas para garantizar la producción es la tecnología de semillas; la sequía afecta la disponibilidad de semillas. El Gobierno junto con la FAO están promoviendo bancos comunitarios de semillas y hay mucho que experimentar, corresponde al Instituto de Tecnología Agraria, validarlas en las condiciones agroecológicas de los territorios, están buscando semillas de corto ciclo, resistentes a las sequías, a la plagas y con costos amigables.

“Esto viene dando salida al problema desde lo que está experimentando este año el sistema nicaragüense de investigación e innovación agropecuaria, que tiene su expresión en los núcleos de investigación territorial, que junta a los técnicos del gobierno, investigadores de las universidades, productores y productoras”.

Además de todo lo señalado, Darce explica que probablemente se va a necesitar tecnología para el secado y el manejo pos cosecha, porque no todo tiene que ver con la sequía; el problema de los bajos rendimientos productivos tienen décadas, antes de estos nuevos problemas.

Todo parece indicar también que deberán cambiar las estaciones, los períodos de cosecha. Darce explica que en el pacífico conocemos dos: la cosecha de primera, con las primeras lluvias de mayo, y la de postrera en pleno invierno; ahora en la primera ya no se podrá cultivar porque la lluvia ya no cae en ese período, lo cual no significa hambruna necesariamente, ya que se ve afectada la zona del pacífico. Pero la zona húmeda sí tiene cosecha de primera, postrera y apante y tendrá que abastecer al país, aunque habrá que resolver los problemas propios de esa zona.

NO SE TRATA SÓLO DE LA SEQUÍA

Darce indica que algo importante es que “Nos hemos empezado a dar cuenta que no podemos echarle la culpa de todo sólo al problema de la sequía, es un problema multicausal, tiene que ver con la cultura, con las condiciones objetivas de los suelos pero también con la práctica humana, las malas prácticas de agricultura, es un fenómeno más complejo” afirma Darce.

En primer lugar, comenta, depende más de la gente, que de lo técnico. Es todo un cambio en relación al uso de la tierra. “El cambio lo está haciendo la gente en el territorio, puede ser que fomentado y asistido, pero al fin y al cabo es en la propiedad de los productores, son los primeros interesados”.

La experimentación es importante, los ganaderos tienen que averiguar qué tipo de pasto es más conveniente ahora, qué fórmulas nutricionales complementarias se pueden elaborar para el ganado con los recursos de la zona; por ejemplo, el jícaro es valioso en la zona seca para alimentar al ganado, pero no se cultiva o no se aprovecha donde hay.

“Tiene que ver con actitudes, no quedarse de brazos cruzados, no esperar que la solución venga del gobierno, cuando puede estar en el territorio, se trata de compartir experiencias. Hay productores innovadores, también tiene que ver con la solidaridad entre ellos”.

Asimismo se trata de aprovechar el apoyo técnico de organismos y la asistencia técnica que ofrece el gobierno y otros organismos.

SISTEMAS DE RIEGO SE APLICAN CADA VEZ MÁS

Francisco Silva Lazo es experto en el tema de riego y es gerente general de AMANCO, empresa que trabaja con todos los sistemas de riego que hay en Nicaragua: máquinas universales, pivotes, riego por goteo, miniaspersión, cosecha de agua y sistemas de invernaderos para cultivos controlados de acuerdo a las necesidades y el cultivo.

“Actualmente la problemática es muy severa a nivel generalizado, las fuentes de agua de los ingenios azucareros han escaseado, han perdido mucha área, los cafetaleros que nunca regaban han empezado a regar, los pequeños productores están empezando a regar y eso nos lleva a usar sistemas de riego muy eficientes. En hortalizas riego por goteo, muy focalizado, riego hidropónico para poner el fertilizante y el riego en la raíz; en caña de azúcar se trata de bajar al mínimo el uso del agua. Las necesidades crean el ingenio humano” comenta Silva.

“Los sistemas de riego representan un rubro muy importante desde el punto de vista comercial y desde el punto de vista de transferencia tecnológica hacia los productores; trabajamos con grandes productores como ingenios azucareros, productores de banano, de maní, cooperativas, medianos y pequeños productores de hortaliza y plataneros”.

La empresa también ofrece tecnología para cosecha de agua, para que los productores usen el agua de manera más eficiente. En cultivos de mediana o de larga estación el proceso de transferencia de tecnología ha incluido la capacitación, para eso han traído especialistas de Turquía, Europa, Israel, de países donde optimizan el uso del agua.