UN CONSUMO MÁS MODERADO

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Especialista señalan que se debe limitar la ingesta de carnes rojas y carnes procesadas

La carne aporta muchos beneficios al organismo; sin embargo, es recomendable consumirla con moderación. Nidia Báez, nutricionista del Hospital Metropolitano Vivian Pellas, manifiesta que lo más indicado es consumir las carnes rojas una vez por semana.

La especialista señala como carne roja la de res, ternera y cordero. Aunque muchos consideran que la carne de cerdo está dentro de la clasificación de carne roja, la especialista aclara que entra en el grupo de la carne blanca.

“Lo más recomendable es tener control sobre las cantidades, porque de nada sirve comer una vez a la semana si se come en exceso”, dice Báez. En el caso de los niños se aconseja consumir entre dos a tres onzas de cualquier tipo de carne.

El mayor aporte que proporciona la carne al cuerpo es la proteína, que es indispensable para el crecimiento, ayuda a la formación de los músculos de los cuerpos, la regeneración de tejidos y células. “Las carnes de todo tipo de origen animal son altas en este tipo de nutrientes que son indispensable para nuestro cuerpo”, señala la nutricionista.

Las carnes también tienen un compuesto de grasa y en dependencia de la elección del corte, será la cantidad que contengan, dijo.

Recientemente la Organización Mundial de la Salud (OMS) durante un panel en el que participaron 22 expertos de 10 países de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer declaró cancerígena la carne procesada, entendiéndose como cualquier tipo de carne que ha sufrido transformación con sal, curación, transformación o ahumada. Con este planteamiento la OMS incluye estos alimentos en una lista de más de 100 compuesto analizados y considerados las sustancias más peligrosas para el ser humano. De igual manera consideran que la carne roja probablemente también es cancerígena.

La especialista en nutrición indicó que el problema con las carnes procesadas es que son “impuras”. “No es como un corte de carne de res que uno sabe qué es lo que está comiendo. A veces uno puede comer un hot dog o cualquier tipo de embutido que se ha sometido a un proceso por el cual se ha mezclado con cualquier tipo de sustancia, entonces ya no es algo completamente puro”, dice la nutricionista.

La cantidad que una persona debe consumir dependerá de muchos factores: la actividad física de la persona, su estado de salud, entre otros. “Se recomienda no consumirla frecuentemente y ahora que la Organización Mundial de la Salud dijo oficialmente que está ligada con varios tipos de cáncer, mucho menos”, dijo.

Lo que recomienda la especialista en este caso es saber la calidad de lo que se está ingiriendo. Es decir, que si van a consumir algún tipo de carne procesada seleccionar aquella que provenga de cortes de carnes más sanos. Asimismo, se debe conocer la preparación de estos productos.

Baéz añade que “lo que va a determinar el riesgo de sufrir cáncer a raíz de introducir estos alimentos a la dieta, será principalmente la frecuencia con que se consumen; porque no es un alimento que por comerlo una vez va a dar cáncer. Tiene que tener primero que nada una predisposición a tener cáncer. Asimismo, la persona que tiene más riesgo de sufrir cáncer es aquella que tiene una dieta muy baja en vegetales, en frutas, granos integrales y muy alta en otros alimentos que son dañinos”, dijo.