UNA ECONOMÍA DESACELERADA PARA NICARAGUA EN ESTE 2016

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Desde septiembre de este 2016 se ha registrado una desaceleración en la mayoría de los rubros que mantienen y desarrollan la economía en Nicaragua. Por ejemplo, en la tasa de crecimiento hubo una desaceleración de los depósitos bancarios del sector privado y de todas las carteras de crédito, exceptuando la de préstamos personales.

En un “Tercer informe de coyuntura económica 2016” de Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (FUNIDES) refleja que:

La economía nicaragüense continuó registrando hasta el tercer trimestre del año 2016 un buen desempeño, llegando el IMAE a cerrar en 4.8 por ciento, levemente inferior al 5 por ciento observado en el segundo trimestre.

Algunas variables claves se han comportado, según lo pronosticado por FUNIDES en su segundo Informe de Coyuntura Económica (agosto 2016). En esa oportunidad, FUNIDES proyectó que el crecimiento de las inversiones se desaceleraría hasta llegar a 11.9 por ciento para el segundo trimestre del año, muy similar al 10.1 por ciento observado.

Para el caso de las exportaciones, FUNIDES pronosticó en el segundo informe que las exportaciones pasarían a terreno positivo y se recuperarían a 3.5 por ciento en el segundo trimestre. Si bien las exportaciones efectivamente pasaron a campo positivo, crecieron menos de lo proyectado (2.4%) debido al pobre desempeño de las exportaciones de mercancías.

Los niveles de crecimiento para el sector de la construcción continúan elevados, aunque desacelerándose; así en el sector financiero y comercial. Sin embargo ha repuntado el sector agrícola, producto de un mejor invierno.

La inflación continúa baja y sigue incidiendo positivamente en los salarios reales, aunque un poco menos pronunciado que en el informe anterior. Se continuó observando un crecimiento de los asegurados activos del INSS consistente con el dinamismo observado en los sectores.

Continúa deteriorándose el sector externo en el 2016 producto del mantenimiento del crecimiento de las importaciones y el menor desempeño de las exportaciones, con el déficit de la balanza comercial subiendo de 16.5 del PIB entre enero y agosto de 2015 a 17.7 por ciento en el mismo período en 2016.

Con relación a las finanzas públicas, los ingresos han continuado creciendo y se ha mantenido un impulso fiscal positivo, producto de mayores inversiones públicas en el 2016 que se espera continúen en el 2017. El déficit del Sector Público Consolidado (SPC) se ha deteriorado de -0.3 por ciento del PIB el año pasado a -0.5 por ciento en lo que va de este año.

En los mercados financieros, los depósitos del sector privado, en términos reales, siguen creciendo, pero a tasas inferiores a las del año 2015. Con un crecimiento del 6.9 por ciento, es la tasa más baja desde febrero del año 2015. Se aprecia una desaceleración de todas las carteras de crédito, excepto la de préstamos personales. El crédito total, en términos reales, que había crecido al 19.8 por ciento el año pasado, ha bajado a 15.9 por ciento. Carteras como la ganadera, industrial y comercio han bajado de manera importante.

La desaceleración del numerario, e incluso la disminución en términos absolutos que se había visto desde marzo de este año, se ha revertido y se proyecta que crezca para esta temporada navideña. También sigue persistiendo la caída de reservas internacionales.

Por segunda vez consecutiva, los resultados de las encuestas de FUNIDES a los empresarios registran una caída de las expectativas del desempeño económico, en particular en el clima de negocio. La causa de esta caída obedece en gran parte a una mayor percepción de problemas políticos.

Los consumidores, que en la última encuesta habían expresado expectativas positivas, volvieron a señalar que su poder de compra empeoró.

FUNIDES proyecta que el 2016 cerrará en condiciones similares a las presentadas en los dos últimos informes, con crecimiento del 4.5 por ciento. FUNIDES pronostica una tasa de crecimiento de entre el 4.5 y 4.2 por ciento para los años 2017 y 2018. Se estima una desaceleración de las inversiones privadas y un incremento en las públicas.

El consumo se proyecta estable a una tasa de entre el 4.8 y el 4.3 por ciento, financiado en parte por las remesas internacionales que se pronostican continuarán creciendo.

Se mantiene la proyección que las exportaciones tradicionales lucharán frente a los bajos precios internacionales con alguna posibilidad de recuperación; mientras que las exportaciones de zonas francas mantendrán tasas de crecimiento superiores a las de las exportaciones tradicionales. El sector agrícola mostrará un repunte después de dos años de pobre desempeño debido a efectos del fenómeno del Niño.

El aislamiento entre Europa y los Estados Unidos podría suponer un obstáculo adicional al ya deteriorado crecimiento del comercio mundial, junto a eso se agregan los conflictos bélicos en el medio oriente desarrollando un descontento con la globalización que están agitando las economías desarrolladas.

A nivel local, la casi desaparición de la cooperación petrolera y un ambiente de inversiones con más incertidumbre podrían presentar factores de riesgo en contra del mantenimiento de las altas tasas de crecimiento experimentadas en los últimos años.

Las tasas de crecimiento positivas proyectadas para los años 2017 y 2018 para la economía de Nicaragua no deben distraer la agenda estructural que por ya más de una década FUNIDES viene promoviendo. Es indispensable crecer a tasas más altas para compensar el espacio perdido.