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Energía renovable

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El país enfrenta el desafío de acelerar su transición energética para evitar un déficit de generación que afecte su desarrollo social y económico.

Guatemala atraviesa un momento decisivo para garantizar su futuro energético. Según el Informe Estadístico Anual 2024 del Administrador del Mercado Mayorista (AMM), la demanda de energía crece entre un 4% y un 7% anual, un ritmo superior al de la nueva generación instalada. Si esta tendencia continúa, el país podría enfrentar un déficit energético en los próximos años, con riesgos de racionamientos, apagones y un incremento en los costos eléctricos para hogares y empresas.

La advertencia es clara: el consumo crece más rápido que la capacidad instalada. Habilitar nuevos proyectos de generación renovable —hidroeléctricos, solares, eólicos o de biomasa— se ha vuelto una necesidad urgente para evitar impactos en la vida cotidiana, la producción industrial y la competitividad nacional.

“La soberanía energética debe estar por encima de intereses particulares o bloqueos administrativos. Guatemala tiene la oportunidad de convertirse en líder regional en generación renovable. La energía es progreso, y detenerla significa condenar a nuestra gente a un futuro más caro, más frágil y menos justo”, afirmó Alfonso González, presidente de la Asociación de Generadores con Energía Renovable (AGER).

La energía es la base del desarrollo social y económico. En Guatemala, las distribuidoras atienden a más de 4.2 millones de hogares, que dependen de un suministro confiable para refrigerar alimentos, estudiar o mantener operativos hospitales y servicios esenciales. Un sistema eléctrico inestable comprometería directamente la educación, la salud y la calidad de vida de millones de guatemaltecos.

Además, la falta de expansión energética amenaza la competitividad del país. Un suministro incierto o costoso desalienta la inversión extranjera y afecta la capacidad productiva de las empresas locales. En un entorno global, la energía estable, limpia y asequible es un pilar para el crecimiento económico y la generación de empleo.

El reto también incluye una dimensión social. Actualmente, el 64% de la población guatemalteca depende de la leña para cocinar, según datos del Instituto Nacional de Bosques (INAB). Esta práctica, además de degradar el entorno, tiene efectos severos sobre la salud pública por la exposición prolongada al humo en interiores.

Frente a este panorama, expertos coinciden en la necesidad de políticas públicas integrales y programas de acceso a energía limpia para comunidades vulnerables, combinando inversión, educación energética y cooperación público-privada.

Garantizar la sostenibilidad energética no es solo un desafío técnico, sino una decisión estratégica para el futuro de Guatemala: mantener encendida la energía del desarrollo.

Latinoamérica podría desempeñar un papel fundamental en la transición global hacia las energías renovables. La región se encuentra en una posición estratégica para cubrir su demanda total de energía mediante fuentes renovables para el año 2030. Este hecho destaca la relevancia de Latinoamérica en la búsqueda de soluciones sostenibles y representa un hito significativo en la adopción generalizada de energías limpias a nivel mundial, según datos recientemente proporcionados por la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en Inglés).

La Agencia Internacional de Energía destaca que Latinoamérica ya cuenta con uno de los sectores eléctricos más limpios a nivel mundial. Actualmente, el 60% de la electricidad en la región proviene de fuentes hidroeléctricas, cifra que duplica el promedio global. Este destacado uso de energía hidroeléctrica posiciona a Latinoamérica como una región líder en la adopción de fuentes de energía renovable, contribuyendo significativamente a la mitigación de impactos ambientales y consolidando su papel clave en la transición global hacia un futuro más sostenible.

En los últimos años, el sector energético de la región latina ha experimentado un crecimiento robusto. Según la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), América Latina y el Caribe ya integran un 25% de fuentes renovables en la composición de su matriz primaria de energía. Además, 59% de la generación de electricidad proviene de fuentes renovables.

En línea con un enfoque sostenible, la región tiene como objetivo ambicioso alcanzar el 70% de generación eléctrica a partir de fuentes renovables antes del año 2030. Estos datos subrayan el compromiso continuo de LATAM con la transición hacia un sistema energético más limpio y resaltan su posición como un referente en la adopción de prácticas sostenibles a nivel mundial.

En tiempos de crisis energética y alza de los precios a nivel mundial, el desarrollo de fuentes alternativas se hace esencial para garantizar las necesidades energéticas de las naciones. Un 20% de la población mundial vive en 70 países con «excelentes condiciones» para el aprovechamiento de la energía solar, esto es, una producción a largo plazo de más de 4,5 kilovatios-hora (kWh)/kilowatios-pico (kWp) al día. Esto revela el informe “Global Solar Atlas” del Banco Mundial.

Si bien sólo los países de África superan en conjunto este umbral, América Latina y el Caribe ocupan un cercano segundo lugar con unos 4,48 kWh/kWp diarios. Una gran parte de este potencial se encuentra aún sin explotar en países de menores ingresos. Como afirma el informe, estamos ante «una oportunidad única para proporcionar servicios de electricidad asequibles, fiables y sostenibles a una gran parte de la humanidad, donde la mejora de las oportunidades económicas y la calidad de vida son más necesarias».

Tal y como muestra este gráfico de Statista, Chile es el primer país de la región en cuanto a rendimiento práctico de una instalación de energía solar a escala comercial, con un promedio de 5,36 kWh/kWp/día. Le siguen Bolivia, México y Perú, que superan una media diaria de 4,90 kWh/kWp. En Centroamérica, El Salvador y Guatemala se situaron a la cabeza, mientras que en el Caribe el primer puesto es para Haití, por delante de la República Dominicana y Puerto Rico.

Nota: El análisis incluye el potencial teórico, la temperatura del aire, la configuración del sistema, el sombreado y el territorio, así como las limitaciones topográficas y de uso del suelo.

Fuente: Statista

Creando sinergias entre líderes regionales y empresarios de alto nivel de los países miembros del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) con destacados funcionarios y empresas estadounidenses líderes en movilidad eléctrica, este lunes culminó con éxito el Foro Empresarial organizado por la multilateral “Introduciendo la Movilidad Eléctrica en Centroamérica” con el objetivo de identificar y generar oportunidades comerciales conjuntas para impulsar la producción y uso de formas de transporte limpios en la región.

“La mayor parte de las emisiones de CO2 de Centroamérica provienen del sector transporte. Un informe reciente de la Agencia Internacional de Energías Renovables señaló que, para cumplir con los objetivos agresivos de descarbonización, la región debería tener alrededor de un millón de vehículos eléctricos de transporte de pasajeros en las carreteras para 2030 y, en este momento, solo tenemos un par de miles.

Por ello, como el Banco Verde de la región, ponemos a disposición financiamiento por más de US$600 millones en bonos verdes con el respaldo de nuestros socios en Alemania y la Unión Europea, pero necesitamos más aliados que se sumen para que esta transición a economías limpias con la tecnología adecuada se vuelva una realidad y así asegurarnos en construir una base para el futuro”, afirmó el presidente ejecutivo del BCIE, Dr.Dante Mossi durante las palabras de apertura de la actividad.

El Foro contó con diversas conferencias sobre: Perspectiva de E.E.U.U. sobre Movilidad Eléctrica por parte de Geoffrey Pyatt del Bureau de Recursos Energéticos del Departamento de Estado de los Estados Unidos; Visión Estratégica del Mercado de Movilidad Eléctrica por Landon Derentz del Atlantic Council; y se realizó el panel “Oportunidades para Vehículos Eléctricos en Centroamérica”, con la participación de Roberto Herrera del Interenergy/Evergo/AMCHAMDR, Dilip Sundaram de Arcimoto, Joseph Comiskey de Raglan, y Anna Coby de USTDA.

También se realizó una exhibición vehículos eléctricos de alta calidad por parte de sus fabricantes en EE. UU., como lo fueron Tesla, General Motors, Navistar, Cenntro y Arcimoto, así como  soluciones tecnológicas innovadoras como Raglan y Blink Charging.

Actualmente, el BCIE impulsa diferentes proyectos en Centroamérica, Panamá y República Dominicana que incluyen movilidad urbana y logística a nivel del sector privado y público, así como iniciativas vinculadas a promover la generación de energía limpia y eficiente, producción más limpia y la introducción de flotilla eléctrica en el sector empresarial.

Fuente BCIE

En tiempos de crisis energética y alza de los precios a nivel mundial, el desarrollo de fuentes alternativas se hace esencial para garantizar las necesidades energéticas de las naciones. Un 20% de la población mundial vive en 70 países con «excelentes condiciones» para el aprovechamiento de la energía solar, esto es, una producción a largo plazo de más de 4,5 kilovatios-hora (kWh)/kilowatios-pico (kWp) al día. Esto revela el informe “Global Solar Atlas” del Banco Mundial.

Si bien sólo los países de África superan en conjunto este umbral, América Latina y el Caribe ocupan un cercano segundo lugar con unos 4,48 kWh/kWp diarios. Una gran parte de este potencial se encuentra aún sin explotar en países de menores ingresos. Como afirma el informe, estamos ante «una oportunidad única para proporcionar servicios de electricidad asequibles, fiables y sostenibles a una gran parte de la humanidad, donde la mejora de las oportunidades económicas y la calidad de vida son más necesarias».

Tal y como muestra este gráfico de Statista, Chile es el primer país de la región en cuanto a rendimiento práctico de una instalación de energía solar a escala comercial, con un promedio de 5,36 kWh/kWp/día. Le siguen Bolivia, México y Perú, que superan una media diaria de 4,90 kWh/kWp. En Centroamérica, El Salvador y Guatemala se situaron a la cabeza, mientras que en el Caribe el primer puesto es para Haití, por delante de la República Dominicana y Puerto Rico.

Nota: El análisis incluye el potencial teórico, la temperatura del aire, la configuración del sistema, el sombreado y el territorio, así como las limitaciones topográficas y de uso del suelo.

Fuente Statista