La avalancha en la superautopista de la información

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La frase “autopista de la información” fue popularizada en la década de los 90´s por el vicepresidente de EE. UU. Al Gore, haciendo referencia al creciente mundo de la comunicación digital. Ese término evolucionó para referirse, además a internet, al transporte de información, los conocimientos y la forma como hoy en día, hacemos negocios.

Algunos todavía recordarán con la nostalgia de los 90´s, el “Game Boy” de Nintendo, los buscapersonas (beepers), el Windows 95, el Sony Discman o el extraño Tomagotchi una mascota “virtual” en forma de llavero, que había que alimentar sino se moría, literalmente. Todavía recuerdo el excitante y mágico sonido que hacían los módems cuando nos conectábamos al internet vía telefónica a velocidades máximas de 56 kbps. Para ponerlos en perspectiva una página web de esa época equivale en tamaño de almacenamiento, a una sola foto que tomamos hoy en día con nuestros celulares.

Una avalancha de datos

El uso de los medios digitales y nuestra dependencia de ellos aumenta cada día más; de ahí que, hoy podemos salir sin nuestra cartera, pero no sin traer el celular.  En los últimos seis meses este crecimiento ha sido tan vertiginoso que ha dado lugar a lo que los expertos llaman “la transformación digital del mundo”, lo cual nos habría tomado al menos seis años de no haberse presentado la pandemia por el nuevo coronavirus y el confinamiento que de ella se ha derivado.

El consumo de ancho de banda o tráfico del internet se ha incrementado en este primer semestre del año a valores nunca vistos, los ciberdelincuentes mal llamados hackers, también han aumentado sus fechorías porque al igual que todo el mundo, ellos también han sido confinados en casa. En la “dark web” o “red oscura” estos delincuentes no solo trafican con drogas y armas, también nuestros datos tienen un valor. Sin considerar la importancia de la persona o la organización, siempre habrá alguien dispuesto e interesado en pagar por nuestra información. Los chicos malos siempre están innovando, buscando nuevas formas de embaucar y engañar a sus víctimas utilizando la “ingeniería social” y las más ingeniosas técnicas informáticas con el único fin de aprovecharse de nuestras vulnerabilidades como usuarios o de los sistemas mal configurados, desprotegidos o desactualizados.

Ahora, igual que con el virus, el reto es nuestra seguridad y la de otros en esta “superautopista de la información”, entendiendo que existen innumerables actores que van a requerir algún tipo de verificación y/o autorización para prestar o consumir cualquier servicio en la red. La invitación es a mantenernos siempre alerta, informados y educados, sobre todos los riesgos y peligros; es decir, sensibilizados en torno a la seguridad informática de la que tanto hablo.

Al final, tenemos autos inteligentes, celulares inteligentes, edificios inteligentes, artefactos inteligentes, entre otros.  En este novedoso ecosistema que avanza a pasos agigantados, nuestra opción inteligente es invertir en educación y tener usuarios preparados para asumir el reto.

 

Panamá; 05 de octubre de 2020.

 

Juan Carlos Paris Balleza

jcparis@talentosinfronteras.com