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Alejandra Jiménez la mamá emprendedora en Nicaragua que cría, diseña y enseña sin soltar ninguna

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Alejandra Jiménez es una mamá emprendedora en Nicaragua que construyó su carrera y su maternidad al mismo tiempo, sin pedir permiso y sin elegir entre una y otra.

Diseñadora de moda en Nicaragua con ocho años de experiencia en patronaje, corte y confección, fundó Chigüines, una marca de ropa infantil nicaragüense, y hoy combina ese emprendimiento con la docencia y la crianza de su hijo de once años. Los tres frentes a la vez. Sin soltar ninguno.

Lo que la hace especial no es que pueda con todo. Es que tiene la honestidad de decir que no siempre puede, y la constancia de seguir adelante de todas formas.

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Cómo la maternidad se convirtió en el impulso que lo cambió todo

Hay proyectos que nacen de una idea. Los de Alejandra nacieron de su hijo. Terminó su carrera, llegó la maternidad y con ella algo que no esperaba: la claridad de querer construir algo propio. No como presión, sino como propósito.

«La maternidad fue el impulso para proponerme nuevas metas y realizarlas después. Probablemente si no hubiese sido madre en el tiempo justo, quizá mis proyectos nunca hubiesen existido.»

Para esta mamá emprendedora en Nicaragua, su hijo no fue un obstáculo para crecer profesionalmente. Fue la razón por la que decidió hacerlo.

Lo más difícil de emprender y criar al mismo tiempo

Alejandra no romantiza el camino. Cuando su hijo era bebé, los recursos económicos iban hacia él primero. Sus proyectos profesionales pasaban a un tercer plano. Incluso llegó a cerrar trabajos con buena base económica para tener más tiempo con él. Una decisión que muchos llamarían sacrificio. Ella la llama prioridad.

«Cuando son bebés requieren más cuidados y por consiguiente el dinero lo priorizaba en él y mis proyectos pasaban a un tercer plano.»

Lo que aprendió de su hijo y lo que él aprendió de ella

Su hijo tiene once años y comparten algo que va más allá de la sangre: la creatividad. Él ama el dibujo y le recuerda a la Alejandra de su propia infancia. Esa conexión no es solo afectiva. Es la confirmación de que lo que una madre vive y construye a diario también se hereda.

«Aprendí de él que el espíritu de la creatividad nunca termina. Él ha aprendido a soñar y crear así como usualmente ve que lo hago yo.»

La lección que enseña en el aula y también aplica en casa

Alejandra Jiménez, mamá emprendedora y diseñadora en Nicaragua, entrega un certificado de reconocimiento a una estudiante durante una ceremonia de graduación.Como docente de patronaje, corte y confección, Alejandra lleva al aula la misma verdad que aplica en su hogar y en su emprendimiento. No es un consejo académico. Es una lección aprendida gestionando tres frentes al mismo tiempo durante ocho años.

«El tiempo siempre nos juega en contra si no lo distribuimos bien.»

De qué se siente más orgullosa cuando mira hacia atrás

No habla de premios ni de reconocimientos. Lo que más la llena de orgullo es haber aprendido una habilidad y saber que puede sacarle provecho. Una afirmación simple que encierra años de esfuerzo y decisiones tomadas con un niño de la mano. Y cuando se le pregunta qué le falta, su respuesta es igual de honesta: todavía no puede con todo. Pero aprendió que tomarse un descanso no es rendirse, es recargarse.

«Pienso que aún no puedo con todo, pero de vez en cuando tomarse un break para hacer algo que nos guste nos relaja un poco.»

Su mensaje para las mamás nicaragüenses que todavía no se han dado permiso de soñar

Su consejo para otras mamás con sueños guardados es tan directo como todo lo que dice. La constancia no es solo una virtud personal. Es también un regalo para los hijos.

«La constancia lo es todo, no solo para uno mismo, sino también para la estabilidad en todos los aspectos de nuestros hijos.»

Una historia construida de a poco y con propósito

Diseñadora de modas nicaragüense acompaña a una modelo sobre la pasarela durante un desfile de moda, mientras los asistentes observan la presentación desde ambos lados del escenario.Alejandra Jiménez no llegó al emprendimiento con un plan perfecto. Llegó con un hijo, una habilidad y la convicción de que la constancia puede más que las circunstancias. Su historia como mamá emprendedora en Nicaragua y diseñadora de moda  es la de alguien que aprendió a criar, diseñar y enseñar sin soltar ninguna. Y que todavía sigue haciéndolo.

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