Con un carrito de comida rápida, Julissa Artola convirtió en negocio propio lo que aprendió desde niña vendiendo pastelitos, cebadas, tanelos y yoltamales por las calles de su comarca Los Cerros, Rivas. No lo sabía entonces, pero cada recorrido, cada venta, cada vez que ayudaba a su mamá y a su abuela era preparación.
Este año, todo eso tomó forma en Sabor Sobre Ruedas, en la carretera hacia Tola, Rivas. Conocé su historia.
Te puede interesar: Asados La Bendición, el negocio de Eveling Pérez que lleva 13 años en pie en la carretera hacia Tola
Cómo nació la idea de tener su propio negocio
Julissa siempre ha sido de las que trabajan. Desde niña mostró ese carácter: esforzada, sin excusas, con la cabeza puesta en salir adelante. Estuvo un tiempo en Costa Rica trabajando en una cadena de comida rápida multinacional, una experiencia que le dio otra perspectiva del negocio de la cocina: los procesos, la atención al cliente, los estándares. Pero siempre supo que eso era un paso, no el destino. Su meta era propia.
Cuando regresó, habló con su prometido, él dijo que sí y arrancaron juntos.
«Realmente la idea surgió del querer independizarme, tener un negocio muy aparte al de mi mamá. Conversé con mi novio, me apoyó y ahora somos socios. Siempre he sido una chavala aventada, y dije: es el momento.»
Un carrito de comida rápida con raíces familiares
Su madre, Eveling Pérez, lleva 13 años al frente de Asados La Bendición en ese mismo tramo de carretera. Su abuela vendía productos del maíz desde que Julissa era niña. Creció dentro de ese mundo, ayudando, mirando, aprendiendo sin que nadie se lo propusiera como lección.
«Lo aprendí de mi mamá. Yo le ayudaba en su negocio, miraba cómo era todo. Desde pequeña ya vengo con eso.»
El servicio de calidad como herencia
De Asados La Bendición se trajo algo concreto: que atender bien no es opcional. Sabor Sobre Ruedas tiene su propio menú y su propia identidad, pero el estándar de trato al cliente viene de la misma escuela.
«Dar un servicio de calidad es algo que ella siempre me recalcó cuando trabajaba con ella, y eso es lo que siempre trato de implementar.»
Por qué el nombre Sabor Sobre Ruedas
Carrito, llantas, comida, sabor. De ahí viene el nombre, sin más rodeos. Y con él viene también la ventaja que Julissa más valora de este formato: no estar fija en un solo lugar.
«Tengo la ventaja de moverme, llevar mi comida hacia otro lugar.»
Cómo es un día real operando el carrito
Empieza temprano, preparando todo antes de salir. A las cuatro de la tarde ya está ubicada en la carretera y de ahí en adelante ningún día es igual. Hay tardes movidas y otras más tranquilas, pero el negocio responde.
«Hay días con bastante gente, otros más suaves, pero siempre se vende.»
La meta: del carrito a un local propio
El carrito es el inicio, no el techo. Julissa lo tiene claro desde que abrió: Sabor Sobre Ruedas arrancó sobre ruedas, pero la meta es un local fijo donde el negocio tenga más espacio para crecer. Mientras llega ese momento, el fuego sigue encendido cada tarde en la carretera hacia Tola.
«Sabor Sobre Ruedas nace como un carrito pero nuestra meta es tener algo más establecido, como un local.»
Encontrá a Sabor Sobre Ruedas en Facebook como Sabor Sobre Ruedas, en la carretera hacia Tola, Rivas. Atención de 4:00 pm a 9:00 pm.
¿Tenés un emprendimiento con historia? Escribinos a info@tiemposdenegocios.com






Eveling no tenía pensado establecerse en ese punto exacto de la carretera. Cuando regresó de Costa Rica, no traía un plan de negocios ni una inversión lista. Traía la convicción de que había algo que construir. Conoció a quien hoy es su esposo, hablaron de empezar algo pequeño y se quedaron ahí, en el kilómetro 115, con leña y ganas de cocinar.
Asados La Bendición nunca contrató publicidad. No hubo pauta en redes, no hubo agencia, no hubo campaña. La clientela que tiene hoy llegó porque alguien se lo recomendó a otro, y ese otro se lo recomendó a otro más.
Cuando la pandemia llegó a Nicaragua, miles de negocios cerraron. Asados La Bendición no lo hizo. Siguieron cocinando, con el fuego encendido y la clientela que los sostuvo.
Preguntarle a Eveling qué representa que Asados La Bendición siga abierto después de todo, lleva la conversación a un lugar muy personal.

El 62% de los empleadores en América Latina identifica la salud mental laboral como el área prioritaria de beneficios para los próximos tres años, según la más reciente 
Su hijo tiene once años y comparten algo que va más allá de la sangre: la creatividad. Él ama el dibujo y le recuerda a la Alejandra de su propia infancia. Esa conexión no es solo afectiva. Es la confirmación de que lo que una madre vive y construye a diario también se hereda.
Como docente de patronaje, corte y confección, Alejandra lleva al aula la misma verdad que aplica en su hogar y en su emprendimiento. No es un consejo académico. Es una lección aprendida gestionando tres frentes al mismo tiempo durante ocho años.
Alejandra Jiménez no llegó al emprendimiento con un plan perfecto. Llegó con un hijo, una habilidad y la convicción de que la constancia puede más que las circunstancias. Su historia como mamá emprendedora en Nicaragua y diseñadora de moda es la de alguien que aprendió a criar, diseñar y enseñar sin soltar ninguna. Y que todavía sigue haciéndolo.
Hay poca diferencia, dice ella misma, entre la Rosario profesional y la Rosario que está en casa. Siempre activa, siempre combinando labores. Pero hay algo que la define en su espacio personal: su amor por la naturaleza. Cada mañana se levanta a descubrir si hay una nueva fruta o flor en su patio, con aguacate, limones y mango que ella misma cultiva. Se crea espacios para tomar café, leer, escribir y compartir con quienes quiere.
Rosario no romantiza su historia. Sus roles como madre y profesional nacieron casi al mismo tiempo y ambos exigieron lo mejor de ella desde el principio. Reconoce con honestidad que hubo compromisos que no le permitieron estar presente cuando su hijo la necesitaba.
Para Andy Rostrán, la comunicación y la música nunca fueron mundos separados. Son dos expresiones del mismo propósito: transmitir emociones, inspirar y llegar al corazón de las personas. La comunicación le enseñó a expresarse con intención. La música le permitió transformar sentimientos y experiencias en algo que pudiera tocar vidas.
El lanzamiento de «Tuyo Soy» no nació en un momento perfecto. Nació en medio de procesos difíciles, preguntas sin respuesta y momentos donde solo quedaba rendirse a Dios. La canción es una declaración de entrega y una decisión diaria de confiar en Él, construida desde la experiencia de quien sabe lo que es crecer sin tener certeza del camino.
Fue su padrino quien lo sentó frente al tablero por primera vez, junto a las hermanas Mendieta Rodríguez. Nadie imaginó entonces lo que ese momento iba a significar.
Cuando entró al programa de doctorado, era de los más jóvenes. Y lo sabía.
Cuando habla con jóvenes, Jainner no les vende una fórmula mágica. Les dice lo que él vivió.