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Consejos para una crianza de adolescentes para hacerlos seguros y resilientes

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La crianza de adolescentes es una etapa que requiere comprensión, empatía y firmeza. No se trata de corregir cada conducta, sino de acompañar con presencia, respeto y claridad. Así lo plantea la reconocida autora y especialista en liderazgo juvenil, Rosalind Wiseman, durante sus recientes conferencias en Lincoln School, Costa Rica. Su enfoque, lejos de etiquetar a los jóvenes como «problemáticos», invita a los adultos a entender que están formando su identidad, poniendo a prueba los límites y buscando su lugar en el mundo. La clave está en acompañarlos desde el respeto, la dignidad y una crianza basada en alto apoyo y alta exigencia.

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Comprender la adolescencia es clave para una crianza de adolescentes efectiva

“Los adolescentes no son mini adultos, ni problemas que requieren corrección constante. Son personas en formación que necesitan guía, límites y, sobre todo, respeto”, afirma Wiseman. Explorar los límites no es rebeldía, es parte del proceso de descubrimiento.

El papel de padres y docentes no es resolver cada situación, sino brindar un marco de seguridad donde los errores se conviertan en oportunidades de aprendizaje.

Alto apoyo y alta exigencia en la crianza de adolescentes

Rosalind Wiseman propone un modelo educativo centrado en dos pilares:

  • Alto apoyo: escuchar sin interrumpir, empatizar con frases como “entiendo que estés molesto” y generar espacios donde el adolescente se sienta acompañado y respetado.
  • Alta exigencia: fomentar la responsabilidad, establecer límites claros y exigirles resiliencia ante la frustración. “No se trata de resolverles todos los problemas, sino guiarlos a que ellos los enfrenten”, recalca Wiseman.

Respetar la dignidad es esencial en la crianza de adolescentes

Wiseman destaca la importancia de no confundir respeto con obediencia. “Muchas veces, cuando pedimos respeto a los adolescentes, en realidad estamos exigiendo sumisión. Eso puede generar desconexión y una sensación de injusticia”, explica. La dignidad, en cambio, es inherente a todo ser humano y debe guiar la convivencia.

Estrategias prácticas para acompañar emocionalmente en la crianza de adolescentes

Cuando los jóvenes se sienten juzgados o ignorados, tienden a desconectarse emocionalmente y buscar pertenencia en espacios inseguros. Estas estrategias ayudan a los padres a brindar apoyo efectivo:

  • Practicar la escucha activa, sin interrumpir, para que se sientan escuchados.
  • Evitar los interrogatorios al final del día. En su lugar, generar momentos tranquilos para conversar.
  • Preguntar si quieren desahogarse o recibir consejo antes de responder.
  • Validar la confianza cuando comparten un problema: “Gracias por contarme. ¿Qué necesitás de mí ahora?”
  • Evitar suposiciones. Si dicen “tuve un mal día”, indagar suavemente: “Contame un poco más para entender”.
  • No reaccionar con enojo si revelan algo importante. Decir: “Debés haber tenido una razón para no contarlo antes. Estoy para escucharte cuando quieras.”
  • Usar preguntas que inviten a la reflexión en conflictos: “¿Cómo creés que llegamos aquí?”, “¿Qué diría la otra persona si estuviera presente?”

Cómo abordar amistades y exclusión social en la crianza de adolescentes

Wiseman propone hablar sobre los costos emocionales de excluir a alguien: “¿Qué ganás y qué perdés al hacerlo? ¿Estás seguro de que tu grupo no lo hará con vos algún día?”.

Ante “malas influencias”, no se trata de etiquetar a otros, sino de guiar a los adolescentes a definir lo que necesitan en una amistad saludable. También alerta sobre el daño cuando los propios padres difunden rumores sobre otros niños: “Eso moldea a sus hijos de forma negativa”, advierte.

La comunidad también educa en la crianza de adolescentes

Sandra Mora, directora de Bienestar Estudiantil del Lincoln School, subraya: “Educar a las familias en estos temas es tan importante como educar a los jóvenes. La manera en que los adultos entienden y acompañan a sus hijos tiene un impacto directo en su bienestar y en la salud de toda la comunidad escolar”.

Un entorno familiar que fortalece la resiliencia en la crianza de adolescentes

La crianza de adolescentes no consiste en controlarlos, sino en guiarlos. Escucharlos, tratarlos con dignidad y exigirles desde el amor crea una base sólida para su desarrollo emocional y social. Estas herramientas no solo preparan a los jóvenes para la vida adulta, sino que también construyen hogares más conectados, seguros y empáticos.

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