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Los nervios al hablar en público afectan a emprendedores, líderes y profesionales de todas las áreas. No importa cuánta experiencia tengas, es normal sentir ansiedad antes de tomar el micrófono. Pero en lugar de verlo como un problema, podés aprender a canalizar esa energía para conectar con tu audiencia desde un lugar auténtico.
La mentora de oratoria Aniabet Alfonso comparte estrategias prácticas y emocionales para calmar los nervios antes de subir al escenario, transformando el miedo en presencia y confianza.
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¿Por qué sentimos nervios al hablar en público?

Sentir nervios antes de hablar en público no es un error, es una reacción natural. Tu sistema nervioso activa una alerta porque interpreta que estás por exponerte. Esto se traduce en un exceso de adrenalina, sudoración, aceleración cardíaca y mente acelerada.
Según Aniabet, esta reacción tiene raíces biológicas. Nuestro cerebro reptiliano —el más primitivo— asocia la exposición con peligro. En la antigüedad, ante una amenaza, la respuesta era correr. Hoy no podemos escapar del escenario, pero esa adrenalina necesita una vía de salida. Por eso, canalizarla de forma inteligente es clave para que no se convierta en bloqueo.
Estrategias para calmar los nervios antes de hablar en público
Estas herramientas fueron desarrolladas para ayudarte a transformar los nervios en presencia, enfoque y seguridad al comunicarte.
1. Aceptar que los nervios no son el enemigo

El primer paso es aceptar lo que estás sintiendo. Los nervios no se eliminan, se transforman. Sentir ansiedad antes de hablar en público es normal. Verlos como energía disponible en lugar de una amenaza cambia radicalmente tu disposición emocional.
“No se trata de eliminarlos, sino de transformarlos en energía”, explica Aniabet.
2. Mover el cuerpo para liberar tensión
La adrenalina necesita movimiento para no acumularse. Antes de tu charla, caminá, estirá, sacudí los brazos o incluso bailá o saltá si podés. Esta descarga física ayuda a drenar la ansiedad y restablecer el equilibrio interno.
“Nuestros antepasados corrían para sobrevivir. Hoy, como no podemos huir del escenario, hay que moverse de alguna manera”, sugiere Aniabet.
3. Respirar en cuatro tiempos para calmar la mente
La respiración consciente es una de las técnicas más efectivas para gestionar el estrés. La técnica del box breathing consiste en:
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Inhalar por la nariz en 4 tiempos
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Sostener el aire 4 tiempos
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Exhalar lentamente en 4 tiempos
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Pausar sin aire 4 tiempos
Repetí este ciclo durante dos minutos. Ayuda a oxigenar el cerebro, bajar la frecuencia cardíaca y recordarle a tu cuerpo que no estás en peligro.
4. Usar anclajes mentales positivos
Los pensamientos de autocrítica son comunes antes de una presentación. Para combatirlos, Aniabet utiliza un anclaje poderoso:
“Me digo: vengo a aportar valor. Esa frase por sí sola cambia el foco del ‘me van a juzgar’ al ‘les voy a servir’, y automáticamente baja la presión”.
Este tipo de afirmaciones reencuadran el miedo y lo transforman en intención de servicio.
5. Prepararte emocionalmente, no solo en el contenido
Muchos speakers se enfocan únicamente en el contenido, olvidando que la comunicación también es emocional y no verbal. Si estás desbordado emocionalmente, tu mensaje pierde claridad.
Prepararte emocionalmente significa:
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Visualizarte conectando con la audiencia
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Recordar por qué tu mensaje es importante
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Aceptar que los nervios forman parte del proceso
“Cuando tu emoción está alineada, hasta los errores se convierten en parte de tu autenticidad”, afirma Aniabet.
6. Romper con el síndrome del impostor para evitar nervios al hablar en público
El “no soy suficiente” es un pensamiento que sabotea a muchos emprendedores y líderes. Para evitarlo, Aniabet sugiere tres enfoques:
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Recordá que el escenario no es un examen. Nadie espera que seas perfecto.
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Enfocate en lo que sí sabés y en tu experiencia.
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Habláte con compasión:
“Si la voz interior dice ‘no sos suficiente’, respondé: ‘hoy doy lo mejor que tengo y que soy, y eso es suficiente’”.
7. Crear un ritual previo que te conecte con tu mensaje
Tener un ritual antes de hablar en público te ayuda a centrarte y a conectar con tu propósito. El de Aniabet incluye:
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Respirar en cuatro tiempos durante dos minutos
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Sacudir el cuerpo para liberar tensión
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Repetirse en voz baja:
“Estás lista, tu mensaje importa”
Este ritual regula la energía, refuerza tu confianza y te recuerda que no estás solo: vas acompañado por tu historia y por quienes necesitan oír tu mensaje.
Conclusión
Los nervios al hablar en público no se van con la experiencia, pero sí se pueden transformar. Aprender a moverte, respirar, enfocar tu mente y prepararte emocionalmente te permite conectar con autenticidad. Lo importante no es evitar sentir, sino saber cómo actuar frente a lo que sentís. Cuando tu cuerpo, tu mente y tu mensaje están alineados, tu voz tiene mucho más poder.

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