Mi experiencia en Roatán, Honduras

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Hace 10 años, mis padres y yo vivíamos en el Pacífico de Nicaragua en el municipio de Buenos Aires de la ciudad de los mangos, Rivas. En 2009 cumpliría los 15 años y lo único que pedía era viajar a Roatán, Honduras, ya que mi papá viajaba constantemente a este sitio (por trabajo) y cada vez que regresaba me traía algún obsequio o una anécdota por contar.

Todas las noches en la oficina de mi papá, la cual estaba justo detrás de la sala, disfrutaba de las largas narraciones que me contaba de sus experiencias a distintos países, y sin duda Roatán era una de mis favoritas.

En abril 28 mi papá quería cumplir el sueño de llevarme a conocer este lugar con mis padres se cumpliría, los boletos ya estaban guardados en la mesita de noche de mamá, mis maletas ya estaban listas para guardar mis cosas y papá ya tenía el permiso de trabajo para disfrutar de unas lindas vacaciones en familia.

Ya deseaba bucear en arrecifes vírgenes y disfrutar de intensos deportes de aventura saboreando un cóctel al atardecer. Pero, el 27 de abril a las 1 de la madrugada sonaba el teléfono de mi casa, nunca pasaba este acontecimiento así que inmediatamente quité el seguro de mi puerta, llamé a mamá y me dirigí a contestar, era un número extraño.

Levanté el teléfono y lo primero que me dijeron fue el nombre de papá seguido de “ha tenido un accidente, murió” en ese momento no logré identificar el tono de voz, quedé tan impactada que mi mamá tuvo que retomar la llamada, a ella le dieron todos los datos.

Ambas, con lágrimas en nuestros rostros fuimos en dirección al hospital, papá había muerto por un golpe fuerte en su cabeza, a causa de una fuerte colisión entre su auto y un furgón. Fue un momento trágico.

El viaje se canceló, nadie iría a Roatán.

10 años más tarde

Estoy por cumplir 25 años, me gradué de Mercadeo y Publicidad. Inicié mi trayectoria en el trabajo donde por años laboró mi papá, esta empresa hacía muchos viajes a distintos países y me comentaron que este año viajarían a Roatán, Honduras.

Me emocioné muchísimo, tenía sentimientos encontrados, sin embargo, acepté para cumplir el sueño de papá.

Alisté mi crema solar, gorro, gafas de sol, traje de baño y no más porque la isla no te pide mucho.

Roatán es uno de los destinos turísticos más cotizados por los amantes de las playas y sitios exóticos. Contiene el segundo arrecife más grande del mundo después de la barrera de Coral de Australia.

Leer más: Roatán: Isla del Caribe Hondureño

Si tu punto de partida es Nicaragua primero debes dirigirte a las estaciones centrales de la capital y contactarte con las compañías de viajes, en este caso sería Tica Bus. La comodidad en esto buses es aceptable poseen aire acondicionado y servicio televisivo, lo que hace el viaje menos tedioso. Este bus te dejará en Tegucigalpa, desde ahí debes realizar otro tipo de abordaje. El pasaje de ida y regreso utilizando este medio de transporte es de 60 dólares.

Al estar en la estación central de Honduras, debes tomar un autobús que te dirija a la Ceiba. Algunos de los transportes que salen de este lugar son Transporte Mirna, Cristina y Diana Express.

Luego, puede tomar el Ferry, puede ser a las 9:30 a.m y 04:30 pm. El viaje dura aproximadamente dos horas.

Ya deseaba que fuera el día siguiente para disfrutar de este hermoso lugar.

Lanzarse por una tirolina, practicar pesca en profundidad o explorar el archipiélago militarmente protegido de Cayos Cochinos, la hondureña isla de Roatán es un parque de atracciones para los amantes de los deportes acuáticos y el ecoturismo.

Quienes prefieran las actividades en tierra pueden optar por los jardines botánicos del Carambola Botanical Gardens & Trails, una visita al Stone Castle Cameo Factory o explorar las playas a lomos de un caballo.

Y la comida, no se imaginan, visité Roatán Oasis, un lugar que papá mencionaba mucho en sus anécdotas, la especialidad de este local son mariscos, ya se imaginarán que delicia.

Hay un sinnúmero de hoteles, restaurantes que no podría hacer comparación porque todo es muy bonito. Lo único es que sufres por no querer irte, seguramente mi papá hubiese alargado más su estadía aquí.